Tengo un Kindle

Ea, ya lo tengo. Y como tengo ganas de presumir y ya lo he sacado por el Tüiqui y por el Féisbucq, ahora lo pongo aquí. Y os digo:

TENGO UN KINDLE.

Pues eso.

(Lo que sigue es un copipaste de mis comentarios en Féisbucq)

Observación importante UNO: es un regalo. No os digo lo que he tenido que hacer para conseguirlo porque estamos en horario infantil, este no es el sitio ni el lugar y, además, no es nada que cualquiera de vosotros no pudiera hacer en integridad de capacidades físicas. Sólo diré que en Valencia dicen que “tira más un pelo del coño que una maroma de barco” (¡hola, mami!). Pues eso.

Observación importante DOS: llevaba yo unos tres años dando la brasa con quiero un lector de eBooks, quiero un lector de eBooks, quiero un lector de eBooks (léase con sonsonete, obviamente). Hasta que un alma caritativa, hasta la mismísma peineta de oír la misma cantinela, ha decidido que ya era hora y que antes de sacrificarme cual caballo que se hubiere roto la pata, había que agotar los últimos cartuchos (lo que me recuerda al párrafo de Marian Keyes que pongo más abajo). Al final, el coñazo ha sido tan pegajoso que lo he conseguido, lo que refuerza mi teoría de que en la vida se puede sobrevivir sin un puto euro: solo hace falta ser suficientemente pesado.

Observación TRES: aprovechando las palabras que aprendí de ciertos amigos míos (pozos de sabiduría), afirmo que es ALUFLIPANTE y FANTABULOSO. Que es cierto que se lee como si fuera papel, que el servicio de Amazon es buenisísimo y que da mucho gustico leer lo que quieras sin necesidad de ir a la librería (que sí, que es muy molón salir con la VISA ardiendo a recorrer las librerías y que los libros en papel molan mucho, pero esto es como ir al cine o ver un deuvedé). Que sus paséis a la literatura digital, coñe.

Pues eso. TENGO UN KINDLE.

Epílogo UNO: no, yo no vendo Kindles Solplesas.

Epílogo DOS: allá va el párrafo de Marian Keyes. Cuenta que la familia había comprado una bicicleta estática y un aparato de remos para ponerse en forma, hasta que a Helen, la hermana de la protagonista, le pasa esto:

Evidentemente, la novedad de la bicicleta estática y del aparato de remos se desvaneció rápidamente debido a una combinación de accidentes y resultados decepcionantes. A pesar de que Helen tenía sólo nueve años, decidió que ella sólita sabía cómo funcionaba el aparato de remos. Nos reunió a todos para hacernos una demostración. Con la intención de impresionarnos, colocó las pesas demasiado altas y entonces trató de levantarlas sin realizar ningún tipo de calentamiento. No tardó en sufrir una contracción en un músculo del pecho. Y armó un alboroto de mucho cuidado. Los pobres desgraciados que sufrieron a manos de la Inquisición española no chillaban tan alto ni tan prolongadamente como lo hizo Helen.

Aseguraba que se le había paralizado totalmente el costado del cuerpo, lo único que le aliviaría aquel dolor serían enormes cantidades de chocolate y atención durante las veinticuatro horas del día. Helen ya era Helen desde muy temprana edad.

Según Helen, el dolor era insoportable. Le pidió al doctor Blenheim que pusiera punto y final a aquella agonía. El resto de nosotros también encontrábamos que su dolor era insoportable y convinimos que, en efecto, había que poner punto y final a aquella agonía. Pero el doctor Blenheim dijo que alguna ley lo prohibía. Asesinato u homicidio premeditado o algo por el estilo, creo que dijo. Mi padre le aseguró que preferíamos llamarlo muerte piadosa. Piadosa para los que la rodeábamos, claro está. También le prometió que no le denunciaríamos, pero resultó imposible convencerlo de que lo hiciera.

De Claire se queda sola.

11 comentarios

Escrito por Fer el 29.12.2009:

Ya te faltaba tiempo para venir a refregarnos por la cara lo contento que estás con la criatura de tus entretelas…
Después de “tengo un Kindle” tendrías que haber añadido “jodersus”.

Escrito por Palatal el 30.12.2009:

Iba a ponerlo, pero me parecía una salida de tono que no procedía. Aunque no lo parezca, sigo siendo una persona íntegra y con principios.

PD: Jodersus.

Escrito por Pikitoni el 30.12.2009:

A Peritoni le compré para Reyes el de Sony. Ya veremos qué tal va. Besos, y a disfrutarlo!!

Escrito por Peritoni el 31.12.2009:

¡¡¡¿¿¿a mí???!!!, ay qué sorpresa (rota)!

Ya nos intercambiaremos chismes.
Hay que ver estos niños de mamá rondando la treintena… cómo sois! (unos coñazos).

Escrito por La_puta_vaga_de_mierda el 09.01.2010:

Caprón de mierrrrda. Te voy a rajar las ruedas de la bici.

Escrito por Nimbusaeta el 12.01.2010:

Cómo te odiooooooooooooo, yo también quiero un lector de eBooks, ¿cuántas veces calculas que te lo tenga que decir para que me regales uno? xD

Escrito por Palatal el 13.01.2010:

Morirsen las dos de la HEMBIDEA. Ea.

PD: No insistas, no te lo voy a regalar.

Escrito por Barbara el 13.01.2010:

Yo tengo un nook. Es divino de la muerte, y despierta envidias (
(de las cochinas) donde quiera que lo saco. En el cercanías la gente se postra de rodillas al verlo, y en el trabajo he visto hasta lágrimas.

Escrito por jazlima el 13.01.2010:

Qué suerte!! Ya la había visto por FB, pero no sé si comenté. Ya sé cómo hacer para que me regalen algo: rompiendo mucho las pelotas!

(ya dije varias veces “pelotas” en mis últimos comentarios, no?)

Escrito por Palatal el 14.01.2010:

Sois todos unos HEMBIDEOSOS. Además de ser guapo, inteligente, sensible y simpático, ahora tengo un Kindle. Sé que me pegaríais patadas en la espinilla, pero sé que es de envidia y sus perdono.

Escrito por hukes el 25.01.2010:

Yo opté por el dispositivo de libros electrónicos de Sony. Me pareció más flexible. Por lo menos lo era hace un año cuando lo compré. Hasta el momento sigo muy contento con mi compra.