Tres hanépdotas
Tres hanépdotas, tres, por el prezio de una, nena, bamos, que las yebamos varatas, nena.
Hanépdota Uno
Ostras, ostras, ostras, lo que acabo de descubrir: la palabra arcoíris lleva tilde. Cuando lo he leído y he sido consciente de lo que significaba ello (nada del otro jueves, es por darle dramatismo y emoción), se me ha nublado la vista y he alcanzado el nirvana. Lo juro. De hecho, estoy escribiendo este post de lo importantísimo y trascendentalísimo que me parece.
Hanépdota Dos
Les he explicado a mis guiris por enésima vez aquello del aunque y el subjuntivo:
(1) Aunque siempre llega tarde, nosotros lo queremos.
(2) Aunque siempre llegue tarde, nosotros lo queremos.
Y nada, que no entienden la diferencia, y mira que es fácil: en (1) sabemos que llega tarde, en (2) no la pela profundamente. ¿Verdad que no es nada del otro jueves? Pues eso, que hoy estaban obtusos.
Terzera y húltima hanépdota
Me han llamado mal follado. Con todas sus letras. Me ha dejado pensando. Con todas sus letras.
Hepílojo
Vale, sé que es una moñada, pero no he podido evitarlo. Me da un buen rollo que me da el trance. Qué asco me doy a veces.

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