La nueva Ley de Tráfico y los ciclistas
Soy biciclista. Eso ya lo sabéis. Respecto a la nueva Ley de Tráfico, bueno, al principio me cabreé como un mandril enjaulado (culo rojo incluido), pero con el paso de las horas me he ido calmando. Cuando me toque ponerme a ello (que no sé exactamente cuándo entra en vigor) os contaré si vuelvo a mi actitud simio.
He estado investigando y lo que me afecta es lo siguiente:
1) A partir de ahora, prohibido circular por las aceras. Multa de hasta 100 leurones de vellón, pero no te quitan puntos. Vale, eso no lo hago (excepto cuando hay un carril bici).
2) Hay que llevar el alumbrado en regla. Yo no lo llevo y me voy a tener que gastar una pasta.
3) Cuando se circule en vías interurbanas, hay que llevar prendas reflectantes. Como yo no suelo irme a hacer el Tour de France, esto no me afecta.
4) Llevar frenos delante y detrás. Pues aquí sí que me han jodido porque yo solo llevo uno de tambor y contrapedal para las ruedas traseras, así que me toca dejarme la pasta en ponerme un freno para la rueda de delante. COÑO.
5) No suelo ir borracho en la bici. Vamos, creo que nunca lo he hecho salvo una vez que, con más tequila que sangre en el cuerpo, fui de Ruzafa al Carmen en una bici que conducía una amiga mía (alemana ella, grande y hermosa y de pontentísimas piernas… tan potentes como para cargar con ella y con un mastuerzo como yo en el transportín mientras los peatones que no se habían quedado paralizados al vernos nos silbaban la banda sonora de Verano Azul… de este incidente ya hace unos diez años y desde entonces he madurado, mamá). Bueno, pues si te pillan ahora, zasca-zasca, multa y puntos de carné que te tachan. Me parece estupendo.
Lo de los puntos del carné me hace mucha gracia porque NO TENGO CARNÉ DE CONDUCIR, ¿¡QUÉ PASA!? Vosotros no sabéis escribir con los pies y yo sí y no os pongo esa cara, cabrones. Bueno, pues eso, que no tengo carné.
Una vez, ya no recuerdo si lo conté en el otro sitio, tuve un incidente con un policía local en fallas, lo que resulta equivalente a tener la mala suerte de vivir en una isla y que te pille el Humo Negro, una panda de velocirraptores o una dependienta del Corte Inglés y se aproxima bastante a ser un hobbit, llevar un anillaco de oro de la hostia en el anular de la mano derecha y cruzarte con un par de Nazgûl que vengan de la Delegación de Hacienda de Mordor y hayan tenido un mal día. Bueno, pues el señor me puso una multa de la hostia por poner en peligro la seguridad vial. EN BICICLETA, EN UNA CALLE DESIERTA, A LA IMPRESIONANTE VELOCIDAD DE 20 KM POR HORA Y CON UN SEMÁFORO EN VERDE. Total, que el tío me pide la documentación, me pide el carné de conducir y en ese momento me da la risa. Error. De los gordos. Me miró con la furia de todos los ejércitos asirios, musitó algo así como ay, que me LOL y me extendió un boletín de denuncia con 150 € y 4 puntos del carné. Sí, de ese carné que no tengo.
Como este blog es mío, te digo a ti, asqueroso y repugnante policía local: eres un cabrón, estabas jodido por tener que trabajar en festivo y lo pagaste conmigo.
Recurrí la multa con todos los argumentos que entendí que podrían hacer sentir al funcionario que leyera mi recurso como la persona más miserable del universo y terminé con una filípica en la que me cachondeaba de la Policía Local de Valencia, de Rita y de las comisiones que celebran el Desfile del Orgullo Fallero, también llamado Ofrenda a la Virgen de los Desamparados. No sé cómo coño lo hice, pero lo logré. Me quitaron la multa. Y desde entonces me convertí en un experto en eso de recurrir los papelitos rosas.
En fin. Las nuevas normas no me parecen mal objetivamente porque entiendo que es de sentido común restringir y vigilar el cumplimiento de las normas fundamentales para, por encima de todo, proteger a todos de los imbéciles que no las cumplen y ponen en peligro a los demás, sean peatones, ciclistas o conductores. Es cierto que hay muchos cafres en bicicleta, que hay que poner unas normas claras y unos castigos ejemplares para que esto no sea un despepite y para que los que respetamos las normas de circulación escrupulosamente no nos llevemos hostias y tengamos que echar a pedalear por la Avenida del Puerto porque has asustado a un cretino que iba por el carril bici y te persigue con el ánimo alevósico de darte dos hostias en toda la cara, como me ha llegado a ocurrir. Mi técnica es, cuando me encuentro con alguien que no me deja pasar y está ocupando el carril que me corresponde, frenar justo detrás de él haciendo que chirríen las ruedas para asustarlo, muahahaha… Bueno, pues hay gente que eso lo lleva bastante mal.
Pues eso, que Lost os VENDIGA y tal.
PD: Qué póster más chulo he encontrado por las redes de dios.


13 comentarios