Cielo
Hoy es el primer día que he pasado aquí, en la casita de Pin y Pon (yo soy Pon, obviamente), rascándomelos a dos manos y sufriendo sin parar haciendo cosas como:
- Experimentar con palomitas de maíz.
- Dándole de comer a Mariano trocitos de manzana.
- Leyendo “Am kürzeren Ende der Sommerallee”, de Thomas Brussig (intrascendente, pero va bien… y la peli está genial). Cuando me lo he temrinado, he empezado con uno de Charlotte Link (a quien no conocía, pero se ve que hace furor en las listas de ventas de Alemania).
- Viendo pasar el tiempo e intentando averiguar por qué las moscas siempre aterrizan en la misma posición.
O sea, que he estado dedicándome a la vida contemplativa sin más. Bueno, más sí hay. Resulta que ayer pusimos gasolina con una Visa Electron española. Pusimos 120 coronas (que hay que ver cómo se van) y me han pasado un cargo por 450. Así que he estado hablando con mi banco a ver cómo lo solucionamos. Y el asunto pinta mal.
Otra de las cosas que me ha tenido entretenido hoy es el cielo, que aquí es de un azul intensamente azul, el azul eléctrico de toda la vida. Que sé que no es nada del otro jueves y que no debería impresionarme, pero lo hace (se conoce que al ser de asfalto, las cosas de la naturaleza natural me dejan perplejo). Abajo os dejo dos afotos para que veáis que tengo razón. Están hechas con el móvil y no se ven muy bien, pero algo es algo.
Besos en el recto.
PD: Cada vez que pienso en el recto me acuerdo del chiste de Futurama. En un episodio explican que al planeta le cambiaron el nombre de “Urano” a “Urrecto” para terminar de una vez por todas con los chistes al respecto.



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