Geografía de Dinamarca
No es un título críptico ni nada de eso. Es que en realidad quiero hablar de la geografía de Dinamarca, e. d., de lo grande que es el país, de sus volcanes, de sus atolones y sus largos y asombrosos corales. Vamos, que el asunto me atormenta en lo que son mis fueros internos. Pero de verdad, que va en serio. Y sí, tengo poco que hacer y en estos momentos mis preocupaciones son profundas y trascendentes, a. s.:
- Que a Mariano le superencantan las barritas de miel, pero las de frutas le dan risa. No sé por qué.
- Que la pila de la cocina es muy pequeña. Y eso me produce desasosiego.
- Que los daneses de Dinamarca no son perros pero ladran. Me dejan perplejo.
- Que los partes meteorológicos aquí van detallados cada dos horas y por municipio. Y lo peor es que aciertan. “Oye, que va a llover a las tres y cuarto.” Y llueve a las tres y cuarto. Es un asunto que me provoca estupor. Y obviamente, me he vuelto adicto a las predicciones del tiempo por internet.
- Que los daneses no saben exactamente cuán grande es su propio país. Es inquietante. Y no va de coña.
Datos así, importantes, oye:
Superficie

Dinamarca es muy pequeñita. Pero mucho.
Unos 43.000 km2, o sea, la superficie de Extremadura. Eso si contamos solo lo que es Dinamarca en sí misma. Si metemos ahí Groenlandia hay que añadir unos dos millones de km2 (o sea, cuatro veces España, aprox.), de los que 1.700.000 están cubiertos de hielo, de lo que se deduce que no existe en groenlandés palabra alguna para refresco. Je. Je. Qué ingenioso soy, madre.
En Dinamarca se apiñan cinco millones y medio de dinamarqueses de Dinamarca (sin contar vacas), así que hay 125 daneses por km2 (que ya me parecen muchos, teniendo en cuenta que aquí no ves ni rastro de la existencia de nuestra especie en kilómetros a la redonda… que hasta uno llega a pensar si les dan tanta autonomía a los cerdos que se autogestionan en sus granjas y se amorcillan ellos mismos). En Groenlandia son multitud. De hecho, viven 56.000 personas, lo que provoca una asfixiante densidad de población de 0,02 personas por km2. O sea, que tienes la vejiga en Cádiz, los riñones en San Sebastián y el dedo gordo del pie en Orejilla del Sordete, Cuenca. En definitiva, que cuando vas a comprar tabaco es cinco veces más probable que te encuentres con una civilización superavanzada de focas antropófagas que ver al vecino regar las azaleas.
Costa, islas y fronteras

Algunas islicas del Báltico. Yo estoy en Als.
Hay una línea que separa Alemania de Dinamarca y tiene 68 km de largo. La costa tiene una longitud aprox de 7.300 km, que son esas cosas que uno no entiende si mira los datos para España, que si mis HOJOS no me engañan, es de unos 3.700 km2 (en la Península). ¿Por qué? Porque a) tienen mogollón de islitas del morir de pequeñas y b) la costa es así como puñetera de dibujar, to lleno fiordos y canalillos y cosas. Tan larga y tan rebuscada es la costa aquí que ningún punto de Dinamarca está a más de 52 km de la playa (que ya ves tú pa qué las quieren, los jodíos, si aquí no te entran ganas de ir a la playa más que pa suicidarte). Y de islas tienen más de 400. Pero ojo, más de 400 CON NOMBRE. Quicir, que no son como aquí que les ponemos nombres a los piedros tipo Perejil (nombre con un inquebrantable glamur) que hay por ahí por decir que tenemos supermogollón de islas. Es que tienen más de 1000 en total que superen los 100 m2 (no como nosotros, que oficialmente tenemos chorrocientas islas, de las que solo diez (por poner un número) están habitadas por seres humanos o por alemanes y tienen más de 100 m2).
Os diré. Ahora mismo estoy en una isla y me enteré anteayer. Como lo estáis oyendo. En la isla de Als (que es como el Lepe de Dinamarca).
Montañas, cordilleras y volcanes
Como todo el mundo sabe, Dinamarca es un país como Suiza, o sea, montañoso. Tanto, que el pico más alto (un pico donde han muerto infinidad de montañistas o montañeros o como coño se diga) es el diabólico Møllehøj, cuyo nombre hace temblar a los daneses más aguerridos. Y es que yo lo entiendo. La cima se encuentra a la impresionante altura de 170 metros sobre el nivel del mar. De hecho, se cuenta que a la otra parte del inexplorado Møllehøj se encuentra una comunidad de homínidos, descendientes del homo escandinavus milenaris, pariente del homo torpedus eslavonius, que viven aislados desde la edad del hierro y siguen labrando la tierra y haciendo sus sacrificios de vírgenes y sus cositas a los dioses, tan ricamente, aislados de la civilización de nuestro tiempo, en plena comunicación con la Tierra.
Vistas desde el impresionante Mollehoy. La casita que se ve es una base de sherpas.
Y el último dato al respecto del Møllehøj: Es de sobra conocido que la turbulenta relación entre Dinamarca y Noruega ha estado plagada de anécdotas que desprenden rencor, odio y resentimiento mutuos. Los libros de historia oficiales cuentan que durante una partida de Monopoly con el rey Harald XI de Dinamarca, Amundsen (que era noruego) cayó en la casilla de “Zuto o muette”, entonces el monarca le dio a elegir entre conquistar el Polo Sur o escalar el Møllehøj. Y Amundsen, presa del pavor, eligió el Polo Norte, mientras balbuceaba “Møllehøj no, Møllehøj no”, balanceándose hacia adelante y hacia atrás.
Obviamente, no cobró las 20.000.
Las dunas paseantes

El faro de Rubjerg Knude, enterradito.
No, no se trata de un temible peligro de La Historia Interminable. Es que no encuentro traducción a lo de Wanderdunen, que son unas dunas que se van moviendo debido a los vientos y a las cosas de la Naturaleza y que les han jugado alguna mala pasada a los daneses (seguro que esto tiene un nombre castellano fantástico, pero no lo sé). Sobre todo en la costa del Mar del Norte. El faro de Rubjerg Knude, cerca de Hjørring, quedó sepultado bajo una de estas dunas y todos los intentos de rescatarlo han contribuido a cagarla aún más. La Mårup Kirke es una iglesia que da mucha risa. Tanto se ha acercado el agua que el cementerio que tenía ha empezado a derrumbarse, dejando al aire los ataúdes medio abiertos ahí con los restos colgando. Es como para construir una urbanización encima, comprarse una casita allí y ponerle a tu hija de nombre Carol-Anne.
Es que arresulta de que el mar y las erosiones y las arenas y estas cosas tienen tanta importancia en Dinamarca que todos los años cambia la superficie del país. Así que cuando a los dinamarqueses les preguntas cómo es de grande su país te dicen: “Pøs Dinåmårkå æs asyn de gråndæ, cementeryø årribå, cementeryø åbajø” y a continuación extienden los brazos, separan las manos y se ajustan la boina. Bueno, el caso es que hay un listado de islas normales y otro de islas dinámicas, que no quiere decir que sean emprendedoras y hagan coaching, sino que o se mueven, o cambian de tamaño, o desaparecen, como la isla de Jordsand, que en el siglo XIII tenía unas 2000 hectáreas, en el XIX, 40 y pocas y al final desapareció durante una tormenta por la nochevieja del 1998 al 1999. Tiene guasa el asunto.

Esta es la Maarup Kirke. Detrás, el cementerio con los esqueletos bailongos.
Y una última cosa. Hay un sitio que debe de ser muy flipante y que quiero visitar que es el punto exacto donde se arrejuntan el Mar del Norte con el Báltico. Y se arrejuntan tanto y con tanta violencia que las olas chocan y es todo muy bonito e ideal de la muerte.

Aquí se juntan el Mar del Norte y el Báltico. Flipante.
Pues eso, que desde que me enteré de las olas y de las dunas bailongas ando con la mirada perdida.
Ke diøs øs VENDIGå

8 comentarios