Los niños bilingües
Todos a los que os interesa la cuestión del bilingüismo, los niños y el aprendizaje de lenguas, deberíais leer el artículo que ha sacado hoy Cecilia Jan en El País a partir de una conversación con Orlanda Varela, copipego del propio artículo, psiquiatra y coordinadora de formación sobre bilingüismo de Sinews, un centro de Madrid que ofrece terapia (psicología, psiquiatría, logopedia y terapia ocupacional) en varias lenguas, y organiza talleres periódicos para padres que tratan de criar niños bilingües.
Habla de todas esas cosas del bilingüismo y los niños y, además, desmonta algunas de las mentiras sobre los presuntos colegios bilingües de este país (este es un tema que me perturba y me cabrea especialmente, ya me desahogaré por aquí un día de estos).
Entre otras cosas dice que:
- Es de cajón, pero cuanto más tiempo esté expuesto el niño a la segunda lengua, mejor.
- Los niños no son imbéciles: si se les habla en dos lenguas no se confunden (¡cuántas veces he oído lo de que “es que mi niño mezcla el inglés con el español”… sí, sí).
- Hay más densidad de materia gris en el hemisferio izquierdo de las personas bilingües.
O, por ejemplo, que:
“Los idiomas se aprenden a base de diálogo, de preguntas y respuestas, de prueba y error y de autocorrección”, dice Varela, que añade que el estímulo es mucho mayor cuando ese diálogo sirve para“desarrollar habilidades útiles a nivel real”. Es decir, es mucho más valioso que el niño hable con los padres, por ejemplo, y que aprenda a negociar por qué le tienen que dejar acostarse más tarde, o con otros niños para que le dejen jugar en el parque, que las horas que pasa en clase, en las que la interacción tú a tú con el profesor suele ser muy baja porque se tiene que repartir con otros niños, o las que está viendo la tele, aunque sea en el idioma que se pretende que domine.
El artículo original está aquí.
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