Los niños bilingües

Todos a los que os interesa la cuestión del bilingüismo, los niños y el aprendizaje de lenguas, deberíais leer el artículo que ha sacado hoy Cecilia Jan en El País a partir de una conversación con Orlanda Varela, copipego del propio artículo, psiquiatra y coordinadora de formación sobre bilingüismo de Sinews, un centro de Madrid que ofrece terapia (psicología, psiquiatría, logopedia  y terapia ocupacional) en varias lenguas, y organiza talleres periódicos para padres que tratan de criar niños bilingües.

Habla de todas esas cosas del bilingüismo y los niños y, además, desmonta algunas de las mentiras sobre los presuntos colegios bilingües de este país (este es un tema que me perturba y me cabrea especialmente, ya me desahogaré por aquí un día de estos).

Entre otras cosas dice que:

  1. Es de cajón, pero cuanto más tiempo esté expuesto el niño a la segunda lengua, mejor.
  2. Los niños no son imbéciles: si se les habla en dos lenguas no se confunden (¡cuántas veces he oído lo de que “es que mi niño mezcla el inglés con el español”… sí, sí).
  3. Hay más densidad de materia gris en el hemisferio izquierdo de las personas bilingües.

O, por ejemplo, que:

“Los idiomas se aprenden a base de diálogo, de preguntas y respuestas, de prueba y error y de autocorrección”, dice Varela, que añade que el estímulo es mucho mayor cuando ese diálogo sirve para“desarrollar habilidades útiles a nivel real”. Es decir, es mucho más valioso que el niño hable con los padres, por ejemplo, y que aprenda a negociar por qué le tienen que dejar acostarse más tarde, o con otros niños para que le dejen jugar en el parque, que las horas que pasa en clase, en las que la interacción tú a tú con el profesor suele ser muy baja porque se tiene que repartir con otros niños, o las que está viendo la tele, aunque sea en el idioma que se pretende que domine.

El artículo original está aquí.

9 comentarios

Escrito por sihaya el 22.03.2011:

¿qué mitos hay con los colegios bilingües? Yo había oído hablar de lo malísima que es la educación bilingüe, según estudios americanos hechos sobre inmigrantes, pero no sabía que hubiera mitos respecto a los colegios…

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→ Respuesta de Palatal:

Pues que muchas familias piensan que el que su hijo aprenda la Gallina Turuleta en inglés significa que está aprendiendo mogollón. :D O que tenga clase con nativos, o que se “inmersionen” en Halloween… :D La clave, lo de siempre: la tarea y la lengua como instrumento.

Escrito por Ayma el 23.03.2011:

Vamos, de cajón. Inmersión, inmersión, inmersión! La mejor manera de aprender un idioma, en calidad y cantidad, por experiencia propia, es VIVIRLO. Y disfrutarlo. Ea.

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→ Respuesta de Palatal:

Sí, inmersión, pero con sentido. :D

Quicir, podemos meter a un niño inglés en el congreso de los diputados y no aprendería nada de español. El niño tiene que NECESITAR usar la lengua.

→ Respuesta de Ayma:

justo, por eso lo de disfrutarlo. O sea, compartir juegos en el caso de la infancia, echarse un ligue en el caso de la adultez adulta. O irse de fiesta en el país adecuado, etc… ;) Y leer mucho y ver muchas series, la forma más divertida de empezar a inmersionarse mismamente!

Escrito por Ayma el 23.03.2011:

Por cierto, hablando de todo un poco… no te produce sarpullidos el trailer ese de “Invasión A la tierra”? No debería ser “de”? Sácame de dudas por favor que esto es un sinvivir.

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→ Respuesta de Palatal:

¿Te digo una cosa? Ahora mismo no tengo ni idea. :D Debería preguntar.

Escrito por Formas de aprender. | Maribelele el 01.04.2011:

[...] Los niños bilingües, publicado por La Frikitva. Desde ahí enlazaremos con un artículo muy interesante sobre bilingüismo. [...]

Escrito por jesus el 06.07.2011:

bueno, yo soy supuestamente un niño "bilingüe" pero garantizo el bilingüismo no es total nunca, en ningún caso, no puede decirse al 100%, puesto que una de la lenguas se impondrá, al menos en ciertos campos, sobre la otra. Si debe de destacarse, algo que también he vivido en primera persona, la importancia de estar inmerso en un contexto lingüístico así como la calidad y frecuencia del mismo. También comento levemente las influencias que el contexto puede ocasionar para rechazar o "amar" una lengua dependiendo de los estímulos que en el contexto se encuentren.

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