Los filólogos y el IPA

Puede los filólogos no seamos los que mejor nos llevamos con los ordenadores en general y puede que tampoco seamos muy creativos a la hora de experimentar para resolver nuestros problemas informáticos. Pero es que contamos con un gran enemigo: los procesadores de texto. Y eso que en los últimos años ha mejorado bastante la cosa. Recuerdo ese Word Perfect –intuitivo por demás– que tardaba cinco minutos en abrirse y te saludaba con un «buenos días, Dr. Falken». Puede que tardara cinco minutos en abrirse en aquella cafetera. VALE. 

Cuánto tiempo pasamos juntos. Aún te echo de menos, WP.

O no, qué coño, no te echo de menos nada.

Después vino Word, lleno de promesas y cosas bonitas y aparentemente fáciles. Subrayo lo de aparentemente. Y entonces aparecieron dos generaciones de estudiantes de filología frustrados después de haber perdido millones de palabras con una operación no válida. Y aprovecho la ocasión para cagarme en la madre de las operaciones no válidas. Mecagontohtumuertos.

Que los filólogos no somos los únicos que nos hemos sumido en un pozo de profunda desesperación por culpa de Word, lo sé. Que todos los filólogos sin excepción hemos sufrido esto la noche antes de que finalizara el plazo de entrega, también lo sé.

La cuestión es que si el trabajo que te tocaba era de literatura, no había el menor problema; ahora bien, como tuvieras que poner algo de fonética, ya te podías dar por jodido.

Porque los filólogos que usamos los ordenadores tenemos un enemigo en común: el IPA. El IPA es el International Phonetic Alphabet –en castellano: AFI, Alfabeto Fonético Internacional– y el vínculo que nos une a los filólogos con él transcurre paralelo a ciertas enemistades ancestrales:

En fin. Si le pedís a cualquier filólogo que os haga una transcripción fonética de un texto cualquiera en Word, contemplaréis una expresión de terror sin igual y a renglón seguido escucharéis el correspondiente alarido ancestral e inhumano ante la visión del carromato del misterio, el sonido de mil trompetas de un jinete como Ángel de la Muerte emergiendo de la boca del Infierno, el veneno de mil escorpiones, etc., etc.

El IPA, transcribo de la Wiki:

El Alfabeto Fonético Internacional (AFI en español, API en francés e IPA en inglés) es un sistema de notación fonética creado por lingüistas. Su propósito es otorgar en forma regularizada, precisa y única la representación de los sonidos de cualquier lenguaje oral, y es usado por lingüistas, logopedas y terapeutas, maestros de lengua extranjera, lexicógrafos y traductores. En su forma básica (en 2005) tiene aproximadamente 107 símbolos básicos y 55 modificadores.

Los símbolos del Alfabeto Fonético Internacional están divididos en tres categorías: letras (que indican sonidos “básicos”), diacríticos (que especifican esos sonidos) y suprasegmentales (que indican cualidades tales como velocidad, tono y acentuación). Estas categorías están divididas en secciones menores: las letras están divididas en vocales y consonantes, y los diacríticos y suprasegmentales están divididos según si indican articulación, fonación, tono, entonación o acentuación.

Aunque el AFI fue creado para representar solo aquellas cualidades del habla que son relevantes para el idioma en sí (como la posición de la lengua, modo de articulación, y la separación y acentuación de palabras y sílabas), un conjunto extendido de símbolos llamados AFI Extendido (Extended IPA en inglés) ha sido creado por fonólogos para marcar cualidades del habla que no tienen un efecto directo en el significado (como el crujido de dientes, ceceo (sigmatismo), y sonidos efectuados por personas con paladar hendido o labio leporino).

Alfabeto Fonético Internacional completo, versión 2005. Pincha en la imagen para ampliarlo.

Alfabeto Fonético Internacional completo, versión 2005. Pincha en la imagen para ampliarlo.

Cualquier párrafo que contuviese símbolos IPA se te podía ir a tomar viento: o bien las líneas saltaban, o no salía en la impresora y si lo hacía era en forma de tréboles y caritas sonrientes que te comían tor coño,… Afortunadamente eso ha ido cambiando y ahora mismo hay un montón de recursos para filólogos, muchos de ellos gratis. Para Mac uso un procesador que se llama Nisus (fantabuloso, no se cuelga NEVER) y una cosa maravillosa (digo «cosa» porque no sé si es un programa, un complemento, un plugin, una APP, o simplemente un furulillo) que se llama IPA PALETTE, gratis y que funciona de perlas. También uso Gentium, Everson Mono por una cuestión de gustos, aunque las hay mejores, como CHARIS SIL.

Abajo he colgado una lista de recursos online gratuitos y tal. Si falta alguno y si me queréi, decírmelen.

Esto es todo desde nuestra Delegación en la Isla de Lost. Porque aquí el tiempo también sufre desviaciones. Y sospecho que mi vecina de abajo, la Momia Helga, también es de los Otros.

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Algunos recursos para filólogos

 

3 comentarios

Escrito por Vallena el 07.10.2011:

No entiendo por qué ponen en Word los alfas y los omegas y no vuestros símbolos.

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Escrito por Frikitiva el 07.10.2011:

Los grandes misterios son insondables. ¿Y por qué todos tenemos el acento circunflejo en el teclado?, ¿eh?

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Escrito por ñ in de eskai güiz dayamonds el 10.10.2011:

Espera, where is the problem with enanos de Moria y bisutería? ¿Cómo estás tan seguro de que por los cumpleaños no ponían todos 5 euros para comprarle a la Enanen unos pendientitos de plata de los chinos? ¿Has investigado apropiadamente o es tu imaginación?

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