No me he muerto…
… pero me he quedado unos días sin internet, que a efectos prácticos es lo mismo. Además, esto de no estar conectado me ha servido para darme cuenta de que existe la Vida Real y de que también mola. En mi Vida Real he empezado el curso de danés que me prometieron en el ayuntamiento cuando fui a registrarme como extranjero de mierda. Y me gusta mi curso de danés por varias razones, entre las que destaca el hecho importantísimo de que puedo volver a relacionarme con personas sin media pantalla, aunque también sean extranjeros de mierda como yo.
Interesantísimo el curso, oye: nos pasamos las horas preguntándonos unos a otros qué tal, a qué día estamos, de dónde venimos, cuántos años tenemos, cómo se llaman nuestros padres y hermanos (si los hubiere), en qué trabajamos, dónde vivimos… Un torrente de información útil y vital para mi supervivencia en este país. Todo esto tiene algo positivo, claro: de tanto repetir las cosas no hace falta que estudie en casa porque ya me lo sé todo de memoria y los deberes son pan comido. Y el curso es todo en danés, cosa que está muy bien para aprender y a pesar de que haya un par en clase que no conciba aprender otro idioma sin traducir.
NB: TRADUCIR ES EL MAL Y DEBERÉIS DESTRUIR LOS DICCIONARIOS EN EL MONTE DEL DESTINO.
Mi profesor es un señor danés, caótico como él solo, de unos cincuenta y tantos y licenciado en «religión» (SIC., deduzco que es teólogo). Vive inmerso en una serena y pacífica pero constante pelea con la pizarra digital que tenemos en clase y aprovecho la ocasión para declarar solemnemente mi amor incondicional por las pizarras digitales. Quiero una. Y la quiero ya. No sé cómo he podido vivir tantos años dando clases sin una pizarra digital. Amo las pizarras digitales con todo mi hentrekott. Solo falta instaurar un método docente paper-free para ser la persona más feliz de este país.
No estoy muy inspirado, así que lo dejo aquí. Tengo pendiente escribir un post sobre la lengua danesa, que no es tan fiera como la pintan, otro sobre mis compañeros de clase y un tercero sobre lo maravillosa que es la biblioteca del pueblo.
Besos de hentrekott.
Twittear

4 comentarios