Det danske kongehus
O lo que es lo mismo: la casa real de Dinamarca.
Y es que volver a la rutina me ha traído un regalo inesperado: el examen del nivel A2 de danés (¡yupi!). Tengo que saber escribir una carta, hablar con otros compañeros para acordar citas, preguntar por direcciones, pedir un kilo de colinabos a la verdulera del pueblo… vamos, lo que desde el principio de los tiempos viene siendo un examen de A2 de lo que es una lengua extranjera de lo que sería un no parar de cultivarse uno mismo propiamente.

Peeero con una diferencia importantísima: que también tengo que demostrar conocimientos básicos sobre la talla de las bragas de Su Majestad, la Reina Margarita II, y su relación con la zorra de la Reina Silvia de Suecia. Y digo zorra porque ahí hubo sus más y sus menos con una tiara de esmeraldas (tiara de esmeraldas muy ponible, por cierto, monísima) que hizo Cartier para la zarina Aleksandra Fiódorovna Románova, esposa de Nicolás II, que como sabemos, acabó muy malamente, la pobre.
Bueno, pues Margarita II, que necesita visitar a un dentista a la mayor urgencia, todavía está resquemada con el asunto de la tiara de los cojones que obra en poder de Silvia de Suecia, adicta a la cirugía estética, como demuestra su cara de velocidad. Porque lo de Silvia de Suecia no es photoshop, señores, es una reina camino de convertirse en la Carmen de Mairena de Escandinavia.
En fin, que como de muestra la foto de arriba, las editoriales se han tenido que poner a trabajar para ofrecernos a los diez o doce estudiantes de danés como lengua extranjera que existen (existimos) por el mundo un material de A2 sobre la monarquía danesa y las mencionadas bragas de Su Majestad, Margarita II. Eso sí, he de reconocer que Margarita es muy campechana, oye, sus amigas de toda la vida (excepto la hijaputa de la sueca), la llaman en la intimidad y cariñosamente Margrethe Alexandrine Þórhildur Ingrid, o sea, su nombre de pila. Aunque no me extrañaría que su nombre de guerra por las salas de variedades de Copenhague fuera Marga, la Coronas. Porque, admitámoslo: si no la conociésemos y nos dijeran que esta señora era antes un señor y que actúa en los bares de Chueca, ¿a quién le extrañaría?
Y ahora viene la reflexión del día: ¿os imagináis que los estudiantes de español en España tuvieran que aprender las quisicosas de las familia real española?
Lo dejo sobre la mesa.
GRAZIAS DE HENTREKOTT Y KE DIOS OS VENDIJA

6 comentarios