Ayer empecé el curso de A2 de danés (¡yupi!) y nada nuevo bajo el sol, salvo que empezamos con los pasados. Como funcionan igual que en inglés y la morfología es austera, en plan esperanto, fue un día más bien aburrido. Eso sí, aprendí además de la bandera, la familia real y Hans Christian Andersen, hay algo de lo que se sienten muy orgullosos: LEGO. Ya sabéis, a partir de ahora debéis considerar que el Exin Castillos es parte del patrimonio cultural de los españoles.
Pues nada, oye, ahora ya sé que LEGO es el acrónimo de Leg godt (el imperativo del verbo at lege, «jugar» y el neutro de god, «bien, bueno») y que la compañía fue fundada por un señor que se llamaba Ole Kirk Kristiansen y que tuvo la idea de producir en plástico lo que de toda la vida había sido de madera: los bloques para construir casitas.
Pierre Dukan también recomienda la comida rápida escandinava como método eficaz, rápido y seguro de perder peso. Allá va una foto de un plato de svinekød i brunsovs med kartofler og rødkål.
NOTA BENE: lo que se ve en la esquina superior derecha no son dos condones (¡hola, mamá!), sino dos bolsitas de sal.
Aquí el primer post sobre cocina danesa que escribí en agosto.
Estos últimos días, junto a navegantes que buscan fotos de mujeres descuartizadas (todo un clásico) o de hombres vestidos con lencería femenina (LAMADREDELCORDERO), entra en este blog mucha gente buscando trucos para aprender los géneros en alemán, así que me veo en la obligación moral de explicar aquí con todo detalle cuál es la técnica más común y efectiva para aprenderlo que no se te olvide nunca.
Escribo esto para deciros oficialmente que ya tengo el A1 de danés (¡hurra!), o sea, el A1 según el MCER, que no significa me comer rabo o algo así, sino Marco Común Europeo de Referencia; el A1 es como el carné de ciclomotor de los idiomas: es peligroso porque puedes terminar con los sesos despanzurrados sobre el asfalto, pero algo más rápido sí vas. Sacármelo (el A1) me ha costado mes y medio, a razón de trece horas y media a la semana, aunque ya hace dos que estábamos haciendo el mico.
Bueno, ello: no sé una mierda de danés todavía y que no puedo leer a Kierkegaard ni ver las películas de la Olsenbanden, pero la alegría me HENVARGA GRAZIAS DE HENTREKOTT KE LA REYNA MARGARITA HOS COLME DE PARAVIENEZ
PD: algún día explicaré qué es el MCER.
PPD: la experiencia es un grado, y hablar alemán, son dos grados y medio.
He estado debatiéndome entre hacer un post grosero y sucio o limitarme a los hechos objetivos. Me he quedado con lo segundo. Porque los alemanes tienen rábanos muy grandes. Rábanos enooormes. Rábanos monstruosos. Este, lo compramos el sábado en el mercado de Flensburg y, aunque ya está un poco pocho, algo haremos con él. La botella que he puesto como referencia es de un litro de leche.
Eso es un rábano y lo demás son tonterías.
Próximamente, en nuestra sección Productos del Norte de Europa: EL COLINABO, ese gran desconocido.
Cuando me muera, quitadme las vísceras que le sirvan a alguien y después quemadme. Luego cogéis la urna (aunque yo prefiero las ánforas), os vais a Barajas y pilláis el primer avión que salga para Sidney. Ahí mismo, compráis un billete de Oceanic rumbo a Los Ángeles. Y cuando os estrelléis, después de poner en orden toda la chatarra y de haber enterrado a los muertos (también se pueden poner en salmuera, pero quedan correosos), ya podéis tirar mis cenizas al océano (cuidado con la dirección del viento, no terminéis con mis restos hasta en las bragas). No os olvidéis de llevar un aipoz con la batería cargada y un altavoz para cuando hagáis la ceremonia, que suene esta canción:
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