De benecoles

No sé si soy el único al que le está afectando la publicidad en la televisión, pero tengo la sensación de que me alimento fatal y de que no tengo en cuenta mi colesterol ni mi tránsito intestinal, porque ahora hasta los cuscurros de puerquito sirven para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y al final resultará que un bollycao es más sano que una manzana, no en vano tiene todos los nutrientes para la correcta alimentación de mi hijo. Hay que joderse.
Leo en El País que un informe de la OMS publicado en 1996 demostraba que existía una relación directa entre la alimentación y el riesgo de padecer ciertas enfermedades, vamos, dime qué comes y te diré de qué te morirás. La UE, por su parte, decidió que cualquier declaración sobre los efectos beneficiosos de los alimentos deberían pasar el control de la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) para evitar la publicidad engañosa sobre estos beneficios.
En el artículo citan algunos casos:

  • Actimel, de Danone: La Asociación de Autocontrol de la Publicidad afirma que no está suficientemente demostrado que el L. Casei Defensis -recuerdo que en el anuncio dicen L. Casei Inmunitas, por cierto- ayude a “reforzar las defensas”, tal y como dicen en la publicidad.
  • Benecol de Kaiku: La empresa dice que “reduce el colesterol”, pero resulta que el estanol -que aparece en un reglamento comunitario de 2004- únicamente es beneficioso en los pacientes con el colesterol alto, ERGO no ayuda a mantener el nivel de colesterol bajo en personas con niveles normales. El eslogan No tengo colesterol y no quiero tenerlo, por eso tomo Benecol es engañoso.
  • Knorr Vie: Un caso no denunciado pero cuyo eslogan es erróneo, ya que la OCU afirma que la aportación no llega a las cantidades anunciadas.
  • Vive Soy: Según la Asociación para la Autorregulación de la Comunicación Comercial, la empresa debería anunciar que son necesarios tres vasos diarios de la bebida para que ésta tenga un efecto beneficioso sobre la salud, lo que no consta en la publicidad.

No son más que ejemplos, pero me pone del hígado que me traten como si fuera imbécil y traten de hacerme creer que, para mantenerme sano, en vez de alimentarme como dios manda -y dios manda fabadas, hervidos, lentejas, pescado, cocidos, macarrones, ensaladas, aceite de oliva, arroz a la cubana y los demás platos que se han comido por estos lares toda la vida-, en vez de comer menos, en vez de hacer los recados andando y no pasarme la vida delante de la tele, ahora tengo que tomar dos danacoles, tres actimeles, dos vive soyes, cuatro knorrvies, dos cero-ceros y pasarme por la corporación dermomutilativa, que es lo que se lleva.
Estoy hecho un carroza.
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Comentarios

Ana2 dice:

Si lo pienso, me “estreso”. Antes se comía lo que se podía. De ello pasamos a comer disfrutando de lo que comemos. Ahora que estamos en el siglo de la “revolución” culinaria, nos despistan cada día con una novedad : no comas pescado azul, ahora hay que comerlo todos los días, el aceite es malísimo, toma aceite de oliva que vale para todo, no bebas, bebe dos vasos de vino al día, la cerveza es barbara para todo…y llegamos al…come, come..pero no engordes!! Así que hay que comer de todo, pero en su justa medida para que no te sobredimensiones (?) y además, hay que estar sano.Pero no hay que estar sano porque ésto sea lo idoneo, sino por narices!! Supongo que en otro tipo de sociedades el comer sigue la sencilla pauta de ser una necesidad básica. En la nuestra en cambio, comer se ha convertido en algo complicadísimo.

Iwi dice:

tú lo has dicho, Ana, se ha convertido en algo complicadísimo, y como toques los bajos en calorías, lights, 0% de materia grasa, sin azúcar añadida, etc. interminable, se te va la olla.
y como intentes no tomar productos químicos extraños que llevan la mayoría de los alimentos que llevamos, peor. y los pesticidas… ¿y los transgénicos?
Y si ententas comer orgánico, es decir, productos de los de toda vida, sin guarrerías, te sale por un riñón, además de que en España está mjy poco consolidada la industria y no da para mucho (en el pueblo de Gales en el que vivía había más tiendas orgánicas de productos locales que de las normales, también es que estaban muy concienciados y muy aislados).
Hay que comer orgánico, local a ser posible, por salud y por ecología, pero el sistema no acompaña. nos hemos acostumbrado a mil productos extraños, creo que la mayoría de la gente lleva una alimentación caótica, no sabemos a qué atenernos y mientras las industrias alimenticias se forran a nuestra costa.
Y luego te enteras de que el mundo produce casi el doble de alimentos de los que serían necesarios para alimentar a su población. Se tira gran parte, en los sitios de produciión los excedentes, en las fábricas mucho, los productos caducados, toneladas y toneladas, y lo que tiramos en casa, y encimas estamos gordos y mal alimentados mientras mueren al día 2.000 niños de hambre.

hukes dice:

Ya no sé que hacer ni qué comer.
Lo único saludable en mi desayuno es el jugo de naranja. El resto son huevos fritos, tocino (no muy crujiente, por favor) y pan blanco. Durante el día café y coca colas.
Cómo no cocino, tengo que comer siempre fuera de casa: McDonalds, Pizzas, y estando en Brasil ha sido también mucha carne y mucho puerco.
Soy un Homero Simpson encarnado.
Estoy de acuerdo con Iwi: hay que comer lo natural.

sonia dice:

Lo malo es que efectivamente la gente con tal de no hacer deporte, no comer sano y cuidarse, es capaz de comprarse cualquier cosa. La publicidad no sólo es engañosa si no que nos engañamos nosotros mismos. Besos

destroyer dice:

Leed las letras pequeñas que aparecen en la parte inferior de los anuncios. Dejan muy claro que los productos para el colesterol SÓLO son beneficiosos en caso de colesterol alto y que hay que andarse con cuidado.
Pero claro, como la letra pequeña nunca se lee, las ventas están aseguradas.

Óscar dice:

Si encontráis un post perdido por ahí, avisadme…

Jazlima dice:

Lo que me molesta del asunto es el maldito marketing, no importa si hace mal, si lo que dicen es mentira o lo que fuera, lo que importa es vender, engañado a le gente en el camino.
Con respecto a la comida orgánica, me encantaría hacerlo, pero por lo menos en Argentina es carísima.
Y otra cosa importante: hay que comer bien, si, pero se debe acompañar un buen régimen con actividad física (más fácil decirlo que hacerlo, ya que yo no soy el mejor ejemplo, prometo que ahora que empiezo las vacaciones hago algo al respecto).
Saludos a todos.

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