El mar

Habían pasado casi tres meses desde la última vez que la vi, pero cuando volví a toparme con Maripili, a mediodía, en la barra de un bar de fritanga, hubo en nuestro mutuo saludo la misma falta de énfasis que si hubiéramos estado bebiendo juntos Don Simón la noche anterior en La Pepa, donde ella había estado bailando durante una larga temporada. Ahora bailaba en el paf del pueblo, junto a una jamaicana negra y una vasca a la que llamaban Envy. Entonces yo ignoraba que ella no usaba un seudónimo sonoro para su oficio, sino el nombre que ahora había en su DNI. Antes de verla, yo casi la reconocí por su modo de mover la cadera. Yo estaba en la barra, de espaldas a la tragaperras, y cuando oí que la máquina insinuaba muy lejanamente las notas de un premio cuya cuantía no llegué a ver, tuve un brusco presentimiento de algo, tal vez esa abstracta sensación de pasado que algunas veces he percibido en la música.
Encontré monedas en mi bolsillo, las introduje para probar suerte en la vagina electrónica y esperé a ver mi premio con los ojos en blanco. Mientras frutas, campanas y cofres rodaban sin parar, me llegó el aroma de unos calamares a la romana, ese perfume que me transportaba a otro eón. Pero no tuve suerte.
Durante algo más de una hora bebí cerveza oscura y helada y estuve observando a Maripili. Hablaba con el camarero alzando la cabeza, para que el humo del cigarrillo no le diera en los ojos. En cualquier caso, era como si nada de eso concerniera al pensamiento o a la atención del camarero. Observé que éste le miraba los pechos mientras servía las mesas y que en algún momento llegó a derramar más de un chato de tintorro por esta fijación.
Sin saludar a Maripili, pagué mi consumición y me fui. Volví a mi casa y decidí que había llegado la hora de hacer unos espaguetis a la mantequilla que esperaba me condujeran al lupanar de los placeres culinarios. Como vi que habían quedado impresentables, decidí cerrar los ojos para no mirarlos y tragarlos conteniendo las arcadas.
Me acosté y soñé un sueño soñado. Soñé con Maripilli, con mi infancia, con el monstruo de los espaguetis y con mi vecina, que se peleaba con la bicicleta para que ésta entrara en el ascensor. Desperté después de sueños soñados. ¡Qué pocas luces tienes, marinero! Como el mar…
Moralejas y consejos:
1. Si te encuentras con Maripili, no le mires las tetas.
2. No todo es digno de ser leído.
3. Indígnate, si puedes.

0 opiniones en “El mar”

  1. 1.- No es mi intención.
    2.- Pero si no lo lees no lo puedes saber.
    3.- No encuentro un motivo, claro que si cojo el periodico o pongo el telediaria, seguro.

  2. 1. No… creo que no me apetece… a lo mas quizás solo una miradita de pasada para morirme de envidia de lo que no tengo 😛
    2. Coincido contigo… lástima que algunos de mis maestros no opinen lo mismo que nosotros 🙁
    3. Claro que lo estoy, indignadísima, si, por las 2 ultimas preguntas que ni Dios mismo puede responder de esa Prueba que tuve hoy… 🙁
    Besos sabor a mar

  3. 1.-Tiene más de dos?
    2.-Hay que leer hasta las instrucciones del champú !!
    3.-Indignarme no, pero hay que ser zarpas para hacer mal los espaguetis con mantequilla!!

  4. Si no llevan tomate, para mi que los espaguettis estaban malísimos por mucha mantequilla que tuvieran.
    ¿lo has rebozado? o es por la mezcla, pues si que estas cocinilla tu hoy. 😉

  5. 1. se las pienso mirar, y si la dama lo permite, fotografiar.
    2. solo al ser leídas cobran sentido las letras escritas.
    3. para indignarse ya esta el gato.
    4. amigo osamsa, ¿que pensamientos rondarían tu cabeza en esas horas intempestivas en que fue colgado tan esperado relato?

  6. ¿Eing?
    Parece que ocurre desde que he quitado el correo electrónico como dato necesario. Voy a volver a ponerlo a ver si así se soluciona el asunto.

  7. osamsa, a ver si se te ha colado alguna presencia estraña, del mas alla. (soy Napoleon Bonaparte)
    soy gurb soy gurb, parece que ya chuta. Si quieres borra todo eso, ya sabes…

  8. 😀
    Mejor me retiro que estoy peor que tu y todo queda escrito. Voy a hechar una miradita a los forofos del foro.
    Que la paz de Yahvé este con vosotros.

  9. 1) Para mirar tetas miro las mias, que las tengo mas a mano. 😉
    2) Ni todo es digno de ser escrito (A ver si me aplico el cuento).
    3) Me indigno porque como todos tus relatos me hacen comerme la cabeza, y me surgen muchas preguntas a las que no me diras la respuesta. 😉

  10. Las pocas luces vienen a que el marinero cruzó la bahia, y seguramente la cruzó por culpa de la pasta, ya que sin sofrito no le acaba. Le pasa como a mi, pasta que no ves color tomate o en todo caso color nata… pasta que no me mata!.

  11. si te encuentras con maripili, mirale las tetas, el culo y lo que le tengas que mirar, recréate en el pasado y en el presente y en el futuro. que no hace mal a nadie, y es un gusto recrearse, hombre!

  12. 1. seguro las miraria si valen la pena, no importa como sean las mias, no se envidia, se admira.. lo que es bueno merece ser visto.
    2. TODO merece ser leido, despues viene el analisis de lo leido.
    3. me indigno por muchas cosas, muchas de la realidad que rodea al mundo.

Deja un comentario