Presented in BRAIN CONTROL

Me encanta Futurama, de Matt Groening. Aunque muchos episodios ya los conozco –los emiten en la Sexta, todos los días a las 15.15–, no puedo evitar quedarme completamente embobado atento a las aventuras. Creo que lo que más me gusta son las alusiones a películas y novelas de ciencia-ficción, los anacronismos –muchos son facilones, sí– y la mezcla de argumentos y diálogos ridículos.
En el mundo del siglo XXXI, la televisión seguirá siendo un entretenimiento de masas, las conexiones a internet funcionarán todavía como la chata, habrá cabinas de suicidio, Visa llevará 500 años muerta, American Express, 600, no habrá reservas de petróleo, Santa Claus aterrorizará desde el año 2801 a todos los niños y sembrará la muerte por el mundo, Urano se llamará Urrecto –para terminar con el grosero juego de palabras–, el hipnosapo ganará todas las competiciones de mascotas y las anchoas se habrán extinguido.
Si veis la serie, atención a la cabecera, cambia algunos días con mensajes de patrocinadores, cuestiones técnicas y advertencias a los espectadores. Para los más friquis, el alfabeto.