Adicción al teléfono móvil

EL PAÍS dice que este año se han vendido 950 millones de teléfonos móviles y que durante el 2007 la mitad de la población mundial dispondrá de una línea. La mayoría de nuevas líneas se venden en América Latina, India, China y África, porque por el primer mundo ya vamos servidos. Y eso que la predicción a mediados de los 80 decía que para el 2000 habría unos 900.000 teléfonos móviles en funcionamiento y resultó que para esa fecha se vendían 900.000 cada diecinueve horas. La nueva revolución es la VoIP y la conexión inalámbrica WI-FI.
La FACUA (Federación de Consumidores en Acción) dice que el uso de los teléfonos móviles puede provocar adicción con efectos psicológicos y emocionales semejantes a los de los cigarrillos y otras substancias: agresividad, mal humor, aislamiento, abandono del entorno social. Según un estudio publicado en la British Medical Journal, el uso del teléfono móvil puede crear los mismos comportamientos compulsivos que cualquier otra adicción. No son uno ni dos los que dicen que el móvil engancha: uno de cada mil usuarios puede ser adicto.
A nadie le gustan –eso decimos–, nadie está enganchado –también lo decimos–, pero si ahora dejaran de funcionar todos, ¿qué ocurriría?
Yo llevo catorce horas –¡catorce!– en llamadas desde el 11 de noviembre.
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