Borracho, pero ilustrado

ATENCIÓN

Este es un post esotérico-cultural, homenaje a la tripodología felina y a los forofos de las relaciones místicas de los números. Cualquier vínculo con Íker Jiménez está descartado, así que aquí no encontrarán ustedes alusiones a las pirámides de Egipto, que como decía Asimov, no son más que enormes tumbas, flipantes, eso sí, pero tumbas (no lo dijo exactamente con esas palabras, pero pal caso, es lo mismo). Por cierto, el chascarrillo, al final del texto).

¿Qué tienen Vermeer y Mondriaan en común? Un ejemplo de cada:

VERMEER

MONDRIAN

Así, de pronto, nada, ¿no? Bueno, pues el misterio está en que los dos usan la sección áurea para componer sus pinturas. ¿¿¿Eing??? ¿Eso qué é lo que é? Pues ese profundo pensamiento es lo que se me pasó a mí por la cabeza cuando oí hablar de la famosísima sección áurea.

Un poco de historia, pongámonos serios:

Los griegos de la antigüedad clásica creían que la proporción conducía al salud y a la belleza. En su libro “Los elementos” (300 a. C.), Euclides de mostró la proporción que Platón había denominado “la sección”, y que más tarde se conocería como “sección áurea”. Ésta constituía la base en la que se fundaba el arte y la arquitectura griegos; el diseño del Partenón de Atenas está basado en esta proporción.

KENT, S., Composición, Barcelona, BLUME, 1995.

Bueno, Euclides dijo que la sección áurea, que se representa con la letra griega phi, φ, era esto (obsérvese que no cabe el número en la página):

Vamos, un número como para memorizar. ¿Qué tiene de especial este número al margen de que no sea especialmente facilito? Pues que todo lo que está dibujado o construido según esta proporción (1 : 1,618… ) nos resulta armónico y parece bien hecho. Dicen que esta proporción se reproduce misteriosamente en la naturaleza y puede que precisamente por eso, no nos llame especialmente la atención y nos haga sentir bien.

La fea de la Gioconda parece que también está pintada según la sección áurea:

Hay otra cosa que se llama ángulo áureo, que se representa con la letra psi, ψ, cuya fórmula es:

En un círculo sale esto:

Curiosamente, algunas flores siguen este patrón a la hora de ordenar los pétalos:

El segundo pétalo sale a 137 grados del primero, el tercero a 137 del segundo y así sucesivamente.

Un tal Leonardo de Pisa dijo que se podía calcular el número de conejos resultantes un número concreto de meses después de que una pareja empezar a procrear, ¡toma castaña! Mozart, Debussy y Schubert, inconscientemente, Bártok y Stockhausen, a propósito, compusieron algunas de sus obras siguiendo la secuencia de Fibonacci, del tal Leonardo de Pisa (1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21 [teniendo en cuenta que 1+2=3, 3+2=5, 5+3=8, 8+5=13…]), que parte de la sección áurea.

Las relaciones de tamaño y las distancias de las partes del cuerpo humano (por ejemplo el ombligo respecto a la altura del cuerpo, la distancia del codo a los dedos respecto a la distancia del hombro a los dedos), también siguen la proporción áurea.

¿Y para qué sirve saber todo esto? Pues no lo sé, la verdad, pero ¿y lo bien que quedas en la discoteca hablando de la sección áurea frente al quinto gintónic, con un pedo de no tenerse en pie y en plenos saldos? Borracho, pero ilustrado. El sueño de cualquier ligue de medianoche.

Ejemplo:

LIGUE: ¡Qué bonitos ojos tienes!
LECTOR(A) DE NORMALIZADO.COM: Y a mí me encanta la proporción áurea de tu colodrillo. ¡Qué belleza!