Vuelta al trabajo

Post intrascendente al canto, advertid@ quedas.

Estoy sustituyendo a una amiga en unas clases de lengua española para extranjeros. En una de ellas, un estudiante alemán me hace la siguiente pregunta: «¿Por qué España y Portugal no se han unido nunca?». Contesto que sí, que han estado unidos y la respuesta se ha alargado tanto que hemos acabado hablando de la historia del cadáver de Felipe el Hermoso, pasando por la guerra del 98. Y me he cubierto de gloria intentando explicar qué narices hacían los españoles en Flandes. ¡Qué desastre de vuelta al trabajo!

Anoche reví –qué raro suena– Blade Runner y digo yo que para la edición remasterizada o como se diga ya le podían haber cambiado la música, que por muy obra maestra que sea le da a todo un aire ochentero –más si cabe, que la replicante última tiene aspecto de habérselo pasado muy bien por Madrid después de un partido del Mundial 82–, pues eso, que no digo yo que le vayan a poner ahora música de Bisbal, porque no procede, pero yo qué sé, algo menos de «Un planeta imaginario» o así. En fin, que está bien que saquen nuevas ediciones de deuvedés de clásicos, pero algunas veces da la impresión de que nos intentan tomar el pelo para que piquemos y nos gastemos otros veinte eurazos de vellón a sabiendas de que es exactamente lo mismo. Y ahora que va a salir el nuevo formato de deuvedé de alta definición y que retirarán todos los antiguos, agárrate, porque va a ser imposible encontrar los normales dentro de unos meses. Y eso que yo estoy tecnofílico perdido, pero paso de gastarme los cuartos en exactamente lo mismito.