Letras

Nunca he hablado de eso aquí, pero me fascinan las tipografías ((Sí, debería ser singular, pero los diseñadores llaman tipografía a las fuentes)). Tengo un surtido de ellas bastante completo en mi ordenador y algunas noches me he puesto a cambiar la de este blog, a altas horas, claro, para que nadie viera las pruebas. Me fijo siempre en las que usan las editoriales, las de los logotipos, las de los diarios, las de la publicidad, las etiquetas de los vinos, las de los sitios web, otros blogs… Me gusta la Garamond –sobre todo la cursiva, pero no la americana, que pierde la gracia–, la Frutiger, la Futura –please, úsese con moderación–, Courier para redactar con el procesador de textos –aunque para imprimir la sustituya por Bell o Palatino–, Georgia para el blog –que se lee mucho mejor que Times, que es una ordinariez, o que la familia de las Lucida, Helvetica o Trebuchet y además se ve más o menos bien en todos los ordenadores–, Univers para títulos grandes, igual que Johnston –las mayúsculas, que tienen las mismas proporciones que las romanas–, DIN 1451 también para rótulos, igual que Highway –ésta ya, descartada, que la usa el PSOE– o BellGothic –la de las guías de teléfonos en EE.UU.–, Rotis –la que tiene remates– y algunas más. No soy un gran entendido de la tipografía, ni muchísimo menos, y nunca me he puesto en serio a descubrir los entresijos de la composición de tipografías, pero disfruto viendo una y otra y otra y otra.
Eso sí, me entran las gggomiteras de la muerte cuando veo en la puerta de un comercio un cartel hecho con Wordart –no digo que todo el mundo tenga que usar Freehand, pero cuanto menos colorín y líneas sinuosas, degradados y sobras, mejor–. Odio las que imitan a las manuscritas, que para eso lo hago yo con mis manitas o las de cabareses, años 20 y similares, que no se pueden leer y los carteles hechos con letras de películas, como Blade Runner, o de marcas como Coca-Cola.
Por propia experiencia sé que es importantísimo saber escoger una tipografía para redactar algo, sea un blog, un trabajo para la facultad, un proyecto para una empresa.

Heptálogo Óscar para mayor lucimiento tipográfico

  1. Tiene que ser legible, que es obvio, pero los hay que olvidan lo más importante y te cascan una fuente estupenda pero de color amarillo sobre fondo verde, digamos, o una .
  2. Tienes que sentirte cómodo con ella. Vale que Arial sea legibilísima, pero a mí me tiene harto.
  3. Sobre todo para un proyecto tiene que se distintiva, vamos, que hay que elegir una alternativa a las que tienen todos los ordenadores: si te gustan de palo seco, mejor Univers que Helvetica, si con remates, mejor Garamond o Perpetua que Times, si tiene que ser grande y bien gorda, mejor Johnston que Gill Sans. Siempre hay alguna alternativa.
  4. Mejor cursiva que comillas, mejor negrita que subrayados.
  5. Huir de Comic Sans.
  6. No hay cosa más horrorosa que las plantillas de Word.
  7. En caso de duda, consulte a su tipógrafo de guardia.