David Lodge: The Art of Fiction

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El otro día pasé por una librería especializada en ejemplares importados y me compré The Art of Fiction, de David Lodge. Es una recopilación de los textos firmados por el autor que publicó el diario Independent on Sunday entre 1991 y 1992. Se trata de una serie de artículos que no pasan de meras introducciones a diferentes aspectos de la crítica literaria: el realismo mágico, el simbolismo, la importancia del comienzo de la novela, el extrañamiento, el monólogo interior, el ritmo narrativo… hasta 50 temas diferentes.

The Art of Fiction
Los capítulos comienzan con un texto de autores muy conocidos –Austen, Dickens, Woolf, Auster, Nabokov– que le sirven como ejemplo para hablar de cada uno de los temas. El primero habla del comienzo de Emma, de Jane Austen, la novela que más me gusta de la autora, y explica cuáles son las características que hacen de este pasaje un arranque óptimo. En el capítulo que habla de la importancia de los nombres de los personajes como parte fundamental de sus personalidades, Lodge introduce un pasaje de Trilogía de Nueva York, de Auster.
No es una obra exhaustiva, pero sí puede ayudar al lector no filólogo a introducirse en las quisicosas de la crítica. No es que después de leer The Art of Fiction vayas a poder valorar una novela de cabo a rabo, no se trata de eso, es una obra de divulgación, y conste que esa etiqueta me molesta, porque todo texto divulga algún tipo de información, puestos a buscarle los tres pies al gato.

Comentarios

glamourama dice:

Interesante. Aunque me temo que el libro sea en inglés y el mío no da para tanto. Es una pena porque los autores que cita me gustan muchísimo.

Óscar dice:

No es difícil, te lo aseguro. En EBAY hay muestras para que les eches un ojo, si te apetece.

Psikke dice:

Gracias por la información Óscar, me parece muy interesante, más ahora que estoy intentando tensar el hilo de mi novela, nada autobiográfica (menudo coñazo). Éste va para el saco, un saludo. Ah! Me he quedado con las ganas de comentar en los alemanes, de forma positiva. Un saludo, majo.

Óscar dice:

De nada, Psikke. De todas formas, no es que sea muy profundo que digamos. Si encuentro algo que te pueda interesar, a ver si me acuerdo y te lo envío.

Sonia dice:

Puede que este bien porque te señala detalles que puedes no ver. Pero para critica, la mia cuando me leo el libro. Lo que a mi me hace sentir no es lo mismo que lo que le hace sentir a los demás.

Óscar dice:

Sí, ahí tienes razón. Lo primero son los gustos de los lectores y lo que les evoque o les haga sentir. De todas formas, sí podemos explicar ciertos mecanismos de las novelas, cómo están hechas o cuáles son los logros del argumento, referencias que se nos pasan… Y si un libro hace que se abra tu mente y lo entiendas mejor, bienvenido sea.

Brixta dice:

Yo tengo un libro suyo en la montaña de pendientes (que espero bajar este verano): «Thinks….»
Estoy con Sonia en eso de la crítica. Me parece una profesión sobrevalorada, sinceramente. Cada uno tiene su gusto y su manera de entender las cosas. Que le haya o no haya gustado a él/ella no quiere decir que me guste/no guste a mí, o a otra persona.
Prefiero fiarme de las recomendaciones de gente que sé que tiene gustos parecidos a los míos. Y teniendo en cuenta que hoy publica hasta el Tato, más razón aún. No conozco al crítico en persona y no sé sus gustos, por lo tanto su opinión me resbala.
(Este tema es motivo de discusiones con el Caracol 😉 )

Óscar dice:

Sí, en eso te doy la razón. Hay críticos sobrevalorados y medios sobrevalorados –a mí, por ejemplo, me parece que Babelia no es la monda y, sin embargo, es un referente en España–, pero también pienso que hay muchas obras críticas que pueden ayudar a los lectores de a pie a entender muchas cosas.

malayerba dice:

Este…¿lectores de a pie?¿Hay lectores VIP?;)Lo que es bueno, o malo, o infumable…¿no depende mucho del criterio de cada uno, que puede estar basado en cien mil cosas distintas?Quiero decir, hay muchísima gente que pondría a Lucía Etxebarria por delante de Orhan Pamuk, y yo no lo haría; hay gente que prefiere el puñetero Código Da Vinci a «2666», y yo no.NO sé, yo también creo que la de crítico es una profesión MUY sobrevalorada, y que ya no es de fiar, porque publican en medios que pertenecen al mismo grupo empresarial que quienes editan la obra a criticar.¿Podemos fiarnos de las críticas de Babelia a libros de Alfaguara, polejemplo?¿Os enterasteis del percal que se montó con aquel crítico que se atrevió a poner a caer de un burro una novela-para mí, aburrida y a medio hacer-de Atxaga y le dieron boleto en plan fulminante?O de la última de Vargas Llosa, malísima, espantosa, decepcionante, pero que la crítica progre aclamó unánimemente.Yo, como Brixta. me fío más de la gente que sé que comparte mis preferencias, o de mi olfato al leer las reseñas.

Óscar dice:

Perdón, Malayerba, he tenido que pasar el comentario a pedal, no tengo ni idea de por qué.
Con lo de lectores de a pie me refería a la mayoría de los lectores, aquellos que leen por entretenimiento o adicción y que no prestan atención a cuestiones como la estructura, la perspectiva y demás quisicosas. No quiero decir con esto que sean menos competentes, sino que los criterios para escoger literatura no se basan esos puntos técnicos, digamos, sino en impresiones –igual de válidas que las de los críticos– y que suponen el 95% de compradores de libros. A todo esto, los lectores experimentados y abiertos suelen tener buen olfato, por aquello de que el gusto por la lectura también se educa, como el paladar. También he dicho siempre que por mucho que una novela sea un portento de la técnica narrativa, si al personal no le gusta, no cumple su objetivo primario, y sé que me arriesgo a que me fusilen por esto que acabo de decir. Si el Código DaVinci gusta, ¿qué le vamos a hacer? A mí no me gustó en absoluto, sobre todo eso de que me traten como a un imbécil, pero la gente lo compra y, lo que es mejor todavía, lo lee.
El Péndulo de Foucault de Umberto Eco, es uno de esos que la gente suele descartar porque es un coñazo, por ejemplo. A mí me entretuvo –tengo que decir que la primera vez que lo leí entendí la mitad que la segunda– y me encantan las discusiones sobre numerología y demás astralidades. Pero conozco cienes y cienes de personas que me han dicho que no han podido con él. La crítica lo puso por las nubes. ¿Con qué opinión me quedo? Con la mía, que en este caso coincide con la crítica, igual que con el Código DaVinci. Otra. De todo lo visible y lo invisible fue considerada peor que las anteriores de Lucía Etxebarría, por lo general. Pues a mí fue la que más me ha gustado, por mucho que me digan que si el ritmo narrativo no sé qué y la tensión no sé cuántos. Quicir, que para mí la última palabra siempre la tengo yo.
La función de los críticos no me parece sobrevalorada, lo que sí creo que está viciado es el método y los resultados, que están más llenos de tópicos que una novela de ciencia-ficción barata, siempre acuden a las mismas muletillas y escriben de una manera pretendidamente críptica, como para una élite. Igual que los críticos de cine –por ejemplo en la cartelera Turia, de Valencia– o los de pintura. La labor del crítico es ayudar al posible consumidor en la elección de lo que va a leer y, en todo caso, sugerir aquellos aspectos que al lector de a pie se le pueden pasar por alto y que podrían provocar una lectura más profunda.
Perdón por la chapa.

[…] por Óscar el 19.06.2007 a las 16:00 | Etiquetas: Literatura El post sobre David Lodge y The Art of Fiction abrió otra vez la caja de los truenos. Mucha gente opina […]

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