Boicotear a las grandes empresas

Ya había oído hablar yo de las malas artes de algunos fabricantes de cigarrillos para enganchar a la gente en países que no han regulado el consumo del tabaco, sobre todo en África. Pues a propósito de este tema, me he encontré con un artículo en EL PAÍS que decía que British American Tobacco y Philip Morris habían sido demandados en Nigeria por alentar el consumo de sus productos. Entre otras técnicas, patrocinan conciertos, eventos deportivos y reparten muestras de sus marcas a los jóvenes hasta el punto de que el consumo de cigarrillos de 1990 entre las mujeres nigerianas se había multiplicado por diez en el año 2001. El artículo no menciona, sin embargo, que este aumento haya sido provocado por las campañas de estas dos compañías. BAT y Philip Morris han dicho que no, que ellos no venden sus productos en este país.

Hace ya bastante circulaba el rumor de que Nestlé daba productos infantiles a gran cantidad de recientes madres. Por ejemplo, proporcionaba leche en polvo en sustitución de la materna. Gratis. Al principio. Cuando la madre dejaba de producir leche, ponían a disposición de las mamás los mismos envases a precios módicos. Y todo esto cuando el niño no podía alimentarse directamente de su madre. A partir de aquí se hizo un llamamiento al boicot de productos de Nestlé, que digo yo que poco tuvo que funcionar, porque se la marca ahí está, vivita y coleando.
Llego a preguntarme si no comprar productos para boicotear una empresa concreta está pensado y repensado. Es lo de siempre: salir de Guatemala para caer en Guatapeor, porque si no compras agua de una marca, la compras de otra que hace lo mismo –entre otras cosas porque no siempre disponen en los comercios de los productos de empresas pequeñas–, así que estamos en las mismas. Y si nos pusiéramos a dejar de comprar marcas con malas prácticas, ¿qué compraríamos? Porque todas están pringadas.
¿Sabéis de algún boicot de este tipo que haya surtido efecto? Porque a mí, a bote pronto, no se me ocurre ninguna. Eso, primero. Y segundo, ¿alguna empresa está limpia? ¿Cómo lo averiguamos? ¿Hay algún remedio para que las empresas sean conscientes de que los consumidores no estamos de acuerdo con lo que hacen?

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Comentarios

Sonia dice:

No tendriamos que hacer boicot, si no que las autoridades competentes tomaran cartas en el asunto.

jazlima dice:

Me hace acordar a la película “El jardinero fiel”, para los que no la vieron, la recomiendo.
Yo creo que ninguna empresa grande llegó adonde llegó limpiamente… por algo crecieron tanto y tienen el poder que tienen.

Óscar dice:

Yo pienso lo mismo, pero confieso que es un comentario sin saber.
Sonia, ¡eso es más difiiiiiícil! Yo estoy de acuerdo contigo, totalmente.

jordi dice:

ya se dice aquella frase celebre y mira que las odio… de ” detrás de una gran fortuna siempre hay un asesinato”.. o algo así…
o como mi abuela diria, “no hay nadie que trabajando se haga rico”.
Siempre queda mejorar lo del “comercio justo”… aunque visto los últimos escandalos en ONG, me da a mi qeu el Capitalismo siempre es y será el capitalismo.

Óscar dice:

Satamente. Lo del comercio justo también déjatelo estar, porque, de hecho, es injusto para el comprador. Quicir, si quieren un comercio justo de verdad, tiene que serlo por ambas partes. ¿Te has pasado por la tienda en Poeta Querol? Es que los precios dan risa. ¿Será que se les ha contagiado la cosa del dinero por tener tan cerca la tienda de Loewe?

Fer dice:

Comercio justo en Salamanca, en la ciudad de los estudiantes, los mismos que no pueden despilfarrar: un paquete de café (250 gr) cuesta tres euros.
Si así quieren movilizar nuestra conciencia, lo llevan crudito.
(Eso sí, a mí plin, el café lo compro de Portugal).
Y sobre lo del boicot… creo que nunca sale bien. El boicot al cava catalán supuso un descenso del 5-10%, recuperado en cuanto pasó la tempestad.
Otra cosa, por supuesto, es que las tabaqueras reciban su merecido.

malayerba dice:

Aun así, a mí ma da grima saber que lo que llevo puesto lo ha hecho un crío esclavizado, o una chica en condiciones infrahumanas.Puede que sea esa actitud, la de que total, pa’ qué, la que hace que los boicots no funcionen.Pero , ¿alguien se acuerda de los ensayos franceses en Mururoa?Después de un boicot internacional como dios manda, hubo que pararlos.
Y del tema de las ONGs, aaaaaay, los lavaconciencias homologados también tienen mucho que callar.Mucho, mucho.Cuanto más grandes, más.Pero las pequeñitas, las locales, se dejan la piel y son muy válidas.Las que yo he conocido, al menos.

Juanra dice:

Creo que para influir de verdad en las estrategias de venta de estas grandes empresas no es suficiente con fomentar el boicot colectivo o la compra de otras marcas.
Para influir de verdad hay que pensar un poco más a largo plazo. Se trata de difundir (como se está haciendo desde esta famosa plataforma) la conciencia crítica hacia la publicidad y los abusos comerciales como los que se han comentado aquí. Cada nueva conciencia crítica es un nuevo consumidor responsable. Un consumidor responsable tiene más probabilidades de optar libremente por cambiar de marca cuando advierte que ésta comete irregularidades (y no sólo materiales, como las del Colgate, sino morales, como la fabricación de cierta ropa, tabaco, leche en polvo, etc.).
Es más fácil influir con la educación en la conciencia individual del receptor que tratar de persuadir a una colectividad con los mismos argumentos. El receptor prefiere optar libremente por actuar porque ha llegado a las misma conclusiones por él mismo, que verse forzado a hacerlo. Primero educación, luego acción.
A pesar de todo, el boicot a una marca basado en la compra de una alternativa puede resultar improductivo: muchas veces, tan solo mirando la etiqueta, se puede comprobar que el producto Y pertenece al mismo entramado empresarial que distribuye el producto X que queríamos dejar de comprar.
En definitiva, el único poder que tenemos de influir en las grandes marcas es hacerles ver que el consumidor posee mayoritariamente una conciencia solidaria que advierte de que no perdonará a la marca en cuestión cualquier abuso ético o material. Como prueba de cambio en las estrategias comerciales basado en los cambios de la conciencia social basta analizar la evolución en los anuncios de coches de los últimos veinte años: antes se vendía potencia, ahora se vende seguridad. Como decía un famoso eslogan: “la potencia sin control no sirve de nada”.

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