Prejuicios y estereotipos: su función social

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Los prejuicios sobre terceras personas tienen una razón cognitiva, e. d., que para no tener que estar analizando continuamente los hechos de la realidad, tendemos a simplificar algunos de estos procesos porque si no, no habría forma de sobrevivir. Si tuviéramos que procesar toda la información de lo que vemos, oímos y sentimos, nos llevaría tanto tiempo que tenemos que gestionar toda esa información con eficiencia. Una de las formas de hacerlo es descartar una gran parte de la información y procesar sólo aquello que es relevante para generar grandes bloques de información que pueden ser procesadas de forma rápida y eficiente. Los prejuicios, como dijo Allport, son los procesos de categorización que efectuamos para evaluar a un individuo (sobre todo si pertenece a la minoría) y saber con rapidez de qué forma comportarnos o qué se espera de nosotros.

Los estereotipos son los modelos que utilizamos para categorizar a otros individuos y se basan en la misma premisa: para reducir la cantidad de información que procesamos, analizamos únicamente los aspectos que nos ayudan a categorizar a la persona y descartamos una gran parte de información que, en esa situación, no consideramos relevantes. De esa manera, simplificamos y sistematizamos el análisis de la realidad. Tajfel dijo que cuando una gran cantidad de gente genera los mismos procesos, nos encontramos ante un estereotipo: si un grupo grande realiza los mismos procesos de categorización respecto a terceros, nos encontramos ante un estereotipo.

Cuando vemos a una persona gorda y creemos que come mucho, no se mueve y no se cuida en general, estamos realizando un proceso de generalización a partir de una idea aceptada socialmente: no tenemos ninguna evidencia que nos lleve a pensar que esa persona, en realidad, no para de comer por ansiedad y se queda tumbada en el sofá mirando el móvil sin moverse en todo el día. Igual sí. Igual no. No lo sabemos. Pero resulta mucho más sencillo asumir que su comportamiento es ése que pararnos a pensar cómo lleva su vida, si está sana o si le va a dar un ataque al corazón. Y aunque estar gorda te ponga en situación de riesgo, no vas a tener un infarto sólo por estar gorda. Pero quién soy yo, no soy médico.

Reconocer que los estereotipos pueden tener una función psicológica no significa justificarlos ni creer que las acciones discriminatorias derivadas de los prejuicios deben permitirse.

FIN.

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