Telicidad y pronominales

Cuando los filólogos nos aburrimos, nos aburrimos a lot. Y cuando digo filólogo no me refiero a licenciado en filología sino a los que semos filólogos en body y soul, lo que no deja de ser un big coño para los que nos rodean y una cross para quienes lo sufrimos en meat propia. Arresulta de que estoy suscrito a una de esas listas de correo monotemáticas en las que la gente argumenta con buenos modos, cordialmente y aportando datos interesantes para unas discusiones de quitarse el sombrero, que también existen. Claro que hablamos de verbos, sintaxis y otras perversiones y de eso solo se puede hablar con gravedad y distingo: uno no puede comportarse cual verdulera (que yo me pregunto por qué tendrán tan mala fama las verduleras, cuando todo el mundo sabe que las peores son las de los puestos de salazones).

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