Etiqueta: Personal

  • Leer por cabezonería

    Leer por cabezonería

    Dicen que leer siempre merece la pena. Este libro está poniendo a prueba esa teoría… y mi paciencia. ¿Lo dejo? No.

  • No te preocupes, no eres la única adicta a los realities. Yo también estoy en el club de “¿otra temporada más?”. En este momento estoy viendo la última de The Secret Lives of Mormon Wives. Con toda la movida que tengo últimamente, entregarme a estos dramas absurdos es como darle vacaciones al cerebro: dejo de pensar en reuniones, correos, planes o si este fin de semana voy a querer morirme dos o tres veces. Bromeo por no tirarme por la venta. Durante un rato todo es solo chismes polígamos, secretos de TikTok y crisis existenciales mormonas. Validity, accountability y toda esta jerga. Y, oye, más sano eso que andar alimentando la ansiedad todo el día, ¿no?

  • Sigo igual

    Sigo recuperándome de todo. No hay cambios significativos y mi desesperación está llegando a las estrellas. ¿Que de todo se aprende? Es posible, ahora no lo veo, quizá mañana sí.

  • Al final va a resultar que todo era una anemia que no tiene nada de peligroso. He pasado tres meses del horror, con un cansancio que no podía ni moverme (aunque sí me he movido, más que nunca, de hecho). Potasio bajo, B12 por los suelos y la cabeza que no me funciona como debería. ¿Que no os interesa? Lo sé, pero este es mi blog y me lo tal cuando quiero.

  • Hvis vi bare kunne være sammen nu

    Jeg tog dette her billede i september måned, da vi allerede har mødt hinanden. Jeg husker at denne dag tænkte jeg, at det ku være rart, at du besøger mig og ser, hvor jeg bor.

    Jeg ønsker mig stadigvæk, du kunne være her lige nu, ved mig — savner dig så meget, det gør lidt ondt. Måske kommer du aldrig her, måske gør du det. Lige meget. Hvad det er sket i de sidste måneder er jo en tydelig bevis, at man aldrig kan forse, hvad det så vil ske. Og det er helt i orden.

    Hvis vi bare kunne være sammen nu.

  • Instagrindr

    Instagrindr

    Ayer me escribe un pavo por Instagram, que hola, que qué tal, que de dónde soy. Hasta ahí todo raro, pero nada del otro jueves. Instagrindr.

    A la 1.30 de la madrugada me suena el teléfono. Me despierto y lo cojo porque a esas horas uno se espera lo peor. Oigo que cuelgan. Miro a ver quién es. Era el pavo.

    Le escribo preguntándole que qué ha pasado y que por qué me había llamado. Yo estaba más cabreado que una mona. Me dice que se había equivocado, que le perdonara, que estaba muy avergonzado. Le digo que no pasa nada. Él añade: “pero si quieres, te llamo”. Me quedo estupefacto pero no respondo.

    Apago la luz. Me doy la vuelta. Intento dormir y a los diez minutos vuelve a sonar el teléfono. El mismo tío. Obviamente, lo bloqueé.

    La gente tiene formas muy raras de ligar.

  • Enésimo intento de convertir las entradas antiguas del blog, pero la mitad se ha perdido por el camino. WordPress, con el corazón en la mano, me comes lo que ya sabes.