La Alicia en el País de las Maravillas de 1915 es muy yuyante. Pero es maravillosa.

Me meo. Leed el hilo completo.

“El cuarto de la criada”, de Fiona Mitchell

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Me compré El cuarto de la criada por casualidad, dando una vuelta rápida por la FNAC y a punto de irme. Leí la contraportada y decía algo así como el nuevo The Help. La novela va de criadas que lo pasan fatal porque las señoronas malas les hacen la vida imposible, chantajeándolas con la deportación. Excepto la que hace de Skeeter –o sea, la señora que debe ser malísima pero que resulta ser buenísima porque no entiende la crueldad hacia las criadas– las demás son unas brujas ahostiables que se merecen la ruina económica para no poder irse de cócteles al club de golf. Por malas pécoras.

Reglas esenciales para la organización del servicio doméstico extranjero:


1. Seguridad: Las criadas pueden generar muchos problemas en este sentido. Por ello te recomiendo guardar bajo llave su pasaporte, sobre todo si se ocupa de cuidar a tus hijos.


2. Relaciones: No debes permitir que tenga novio. Al fin y al cabo, un embarazo significaría su deportación y podrías verte obligada a pagarle el vuelo de regreso a casa.


3. Alimentación: Aconsejo separar su comida desde el primer día. Por ejemplo, yo tomo café Illy, que cuesta veinte dólares el paquete. ¡No esperaréis que lo comparta con ella!

Estas reglas son algo que la joven Jules, recién llegada a Singapur, no consigue comprender del todo, por mucho que sus nuevas amigas insistan en que son necesarias para manejar al servicio filipino.
Frente a esas señoras privilegiadas, las doncellas como la joven Dolly o su rebelde hermana Tala, soportan esa situación escandalosamente injusta a cambio del dinero necesario para mantener a sus familias. Pero, ¿hasta cuándo aguantarán sin rebelarse?

De la editorial
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Fiona Mitchell

No está mal, se lee en dos ratos, pero es cierto que se parece mucho a The Help. Pero mucho, mucho. Como ya te avisan en la contraportada, no puedes evitar la comparación de una con la otra. Las similitudes llegan a que algunos personajes tengan exactamente los mismos problemas y los solucionen de la misma forma después de tener los mismos conflictos entre ellos. Además, parece que nunca termina de despegar: hay muchísimos personajes que, francamente, no me interesaban –excepto uno, y no era la protagonista– y me hubiera gustado que no hubiera pasado tan de puntillas por algunas escenas. O que las hubiera eliminado. Al final iba todo tan rápido que estuve a punto de que me diera un ataque de epilepsia lectora. En definitiva: menos personajes, menos historia, menos problemas y menos diálogo. Y como está todo contado en presente, interviene un niño con hiperactividad y hace tanto calor, al final necesitas un valium y darte una ducha.

En general, lectura de piscina. O de tarde de domingo. Pero lluviosa.

La imagen puede contener: una persona, texto que dice ""Can you write my name in your language?""

Y por razones como estas es por las que los traductores automáticos no han superado (ni lo harán próximamente) a los traductores humanos.

El alemán está perdiendo las desinencias del genitivo. En su lugar, cada vez más hablantes usan el von + dativo.

Una pena. O no, en el fondo da igual. Es como pensar que da pena que los ríos erosionen el terreno creando gargantas o que pasen de moda los pantalones de pitillo…, aunque esto último sería una gran conquista para la humanidad.

Este vídeo sobre el danés da un montón de información irrelevante para cualquiera, pero como todo compendio de datos estúpidos, puede ser apasionante. La primera parte es una presentación general sobre dónde se habla, cuántas personas lo usan como primera lengua, etc. Luego hace un resumen sobre las características fonéticas y morfosintácticas más importantes. Al final, compara el danés con otras lenguas escandinavas.

Una de los aspectos por los que el danés es conocido entre las personas que estudian los sistemas fonológicos es el stød. ¿Qué es? Habitualmente se explica que se parece a un cierre glotal, como lo que ocurre en alemán entre dos vocales. Aunque donde yo vivo casi nadie lo hace –prefieren utilizar tonos, una jodienda–, cuando lo escucho en la radio me da la impresión de que se parece más vocal fry o creaky voice, que es un término imbécil; si alguien sabe cómo se dice en español, DECÍRMELON. Es más fácil escuchar este otro vídeo que entenderlo leyendo una explicación técnica.

America’s young women are running out of oxygen.

Faith Sallie

Un aplauso para la mejor introducción a un vídeo de youtube.

Enésimo intento de convertir las entradas antiguas del blog, pero la mitad se ha perdido por el camino. WordPress, con el corazón en la mano, me comes lo que ya sabes.

El catalán no es egipcio faraónico

…, ni húngaro, ni una lengua eslava, ni semítica. El catalán es una lengua romance, y no es difícil de aprender.

“Pyramid of Giza during daytime” by Simon Matzinger on Unsplash

He vuelto a estudiar en la universidad. Y estoy registrado en los múltiples grupos de whatsapp disponibles: uno por asignatura (me he matriculado en tres), otro general de la universidad, otro de la carrera… en total cinco grupos. Propuse crear un canal hater para cuando necesitamos decir que estamos de Piaget hasta la pirindola o que Foucault nos come lo que ya sabéis. Pero no tuvo éxito. Así que tengo que seguir haciendo de hater (¿existe un verbo para esto? ¿Haterizar? ¿Haterular? ¿Odificar?) en los canales generales, dando por el saco a todo el mundo. En realidad, para eso están los canales, ¿no?, para joder y para decir lo que uno quiere: unos piden ayuda, otros se quejan del mundo, cada cual a lo suyo. No soy el moderador de ninguno de los grupos, a Dios gracias, y por lo tanto no tengo derecho a decir cuáles son las intervenciones legítimas y cuáles no. Pero sí tengo derecho a que algunas intervenciones me pongan de los nervios. Aquí un ejemplo.

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