Cualquier día, a Lucía Etxebarria la eligen papisa. Tendrá autoridad sobre todos los creyentes y todo lo que escriba, inspirado por Dios, será dogma para los fieles cuando hable ex cathedra. Deberá ir a emborracharse bajo palio, portando el anillo del pescador y una tiara, con un tatuaje que diga “a mí no me han condenado por plagio porque llegué a un acuerdo”. Podrá declarar santas a Amelia de Arco y a Lidia de Ávila, llagadas hasta arriba y mortificadas con la expulsión en las redes sociales. Cuando termine ese proceso, podremos empezar a hablar de la nominazión de Carlos Fabra al Nobel de Economía.
Suscríbete por WhatsApp para recibir una notificación cuando salga un post sobre psicología, filología o política.
Comparte
- Compartir con las herramientas nativasCompartirCopiado al portapapeles
- Haz clic para compartir en Bluesky (Se abre en una ventana nueva)Bluesky
- Haz clic para compartir en Facebook (Se abre en una ventana nueva)Facebook
- Haz clic para compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva)WhatsApp
- Haz clic para compartir en X (Se abre en una ventana nueva)X
- Haz clic para compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva)LinkedIn
- Haz clic para compartir en Mastodon (Se abre en una ventana nueva)Mastodon
- Haz clic para compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva)Telegram
- Haz clic para compartir en Enviar por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva)Enviar por correo electrónico
- Haz clic para compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva)Threads
- Haz clic para compartir en Imprimir (Se abre en una ventana nueva)Imprimir
Categorías
Etiquetas