Cuando tienes más sonidos que signos (1): lenguas y alfabetos extranjeros

Siempre he sido muy fan del irlandés. Tiene una ortografía alucinante. Yo creo que es la lengua con más haches y acentos por minuto. Y poner una mayúscula detrás de una minúscula en una palabra me hace llorar de amor. Ar na hinscríbhinní móra, is fiú inscríbhinn Chamalieres a lua. Táibléad luaidhe atá ann, agus ceithre fhocal is trí scór le léamh air. An aibítir a úsáidtear, is í an leagan lámhscríofa den aibítir Rómhánach í . Esas bh y esas mh con doble tirabuzón inverso y triple salto mortal. ¿Y ésás palabras llénás de tíldés?

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En alemán de Colonia, las palabras iglesia y cereza se pronuncian igual. La clave está en que se ha neutralizado la realización [ç] del sonido /x/, que suena igual que un gato cabreado, y el sonido sch. Ambos son indistinguibles.

Este vídeo sobre el danés da un montón de información irrelevante para cualquiera, pero como todo compendio de datos estúpidos, puede ser apasionante. La primera parte es una presentación general sobre dónde se habla, cuántas personas lo usan como primera lengua, etc. Luego hace un resumen sobre las características fonéticas y morfosintácticas más importantes. Al final, compara el danés con otras lenguas escandinavas.

Una de los aspectos por los que el danés es conocido entre las personas que estudian los sistemas fonológicos es el stød. ¿Qué es? Habitualmente se explica que se parece a un cierre glotal, como lo que ocurre en alemán entre dos vocales. Aunque donde yo vivo casi nadie lo hace –prefieren utilizar tonos, una jodienda–, cuando lo escucho en la radio me da la impresión de que se parece más vocal fry o creaky voice, que es un término imbécil; si alguien sabe cómo se dice en español, DECÍRMELON. Es más fácil escuchar este otro vídeo que entenderlo leyendo una explicación técnica.

America’s young women are running out of oxygen.

Faith Sallie

Un aplauso para la mejor introducción a un vídeo de youtube.