• Berlín, septiembre de 2023

    Lo de las gominolas fue una noche de emergencia. La noche en la que terminé en recorriendo la ciudad en una ambulancia, con las luces azules y el ninoninonino y todo. No pasó nada, solo gajes del oficio. Las demás fotos no tienen ningún interés ni ninguna historia. Están para hacer bulto, nada más.

  • Prueba superada. Estamos en Berlín, al lado de Mehringdamm. Salimos del hostal infecto donde nos han metido y a la derecha tenemos el puesto de kebab vegetariano más conocido de Berlín. A la derecha, un puesto “currywurst” conocidísimo, junto al Boiler, una de las saunas de maricones más grandes de Europa.

    Mis compañeros y yo estamos agotados y en nuestras habitaciones. La muchachada está en los cabaretes o borrachas o ambas opciones a la vez. Les he dicho que me llamen si hay alguna urgencia. Las urgencias deben estar relacionadas con un ingreso: o a) un ingreso hospitalario o b) un ingreso en prisión. Si no, que me olviden.

  • La extraña trieja

    A estas horas estaré de camino a Berlín, por enésima vez, con un grupo de chavales. Esta vez son bastante mayores que los que solía llevarme de viaje de estudios, tienen entre 16 y 22 años. Me acompañan dos profes: el de historia y la de física. Somos la extraña trieja: él no habla con nadie en la sala de profes pero los estudiantes dicen que no para de hablar en clase. Y ella, bueno, ella es profe de física.

    El programa es el de un viaje de estudios de estas características: ver los mismos museos de siempre, comer comida basura, de la que no se puede conseguir en Mordor, y volver con una ETS. Yo no, pero más de dos y más de tres, seguro. Esta vez me da igual, legal y personalmente. Mientras la policía no se ponga en contacto conmigo y no sea necesaria la intervención de ningún servicio sanitario, me doy por satisfecho.

    Seguiré informando.