Mes: junio 2025

  • Primary School: Where Structural Inequality Begins – and Where It Can Be Fixed

    Primary School: Where Structural Inequality Begins – and Where It Can Be Fixed

    Primary education is about much more than reading and maths: it’s where we build the foundations for how we think, relate, and navigate the world. From brain development to socialisation, it’s a key moment for either reinforcing or challenging structural inequality. Investing in inclusive, high-quality primary education isn’t idealism—it’s smart policy, social justice, and collective…

  • Las desigualdades se aprenden en primaria

    Las desigualdades se aprenden en primaria

    La educación primaria no es solo aprender a leer y sumar: es el lugar donde empezamos a interiorizar desigualdades de clase, género y poder. Este post repasa por qué esa etapa es clave para construir una sociedad más justa… o para seguir fabricando obedientes.

  • Nuevas amigas.

  • Casi medianoche.

  • Último fin de semana de relax hasta no sé cuándo. El lunes por la mañana, festivo en Gondor (no en Mordor), me voy cinco días a Berlín por trabajo. Una movida que me va a tener en alerta 24/7. El miércoles, rueda de prensa aquí, mientras yo estoy allá, y la clave del evento soy yo. Un lío. Pero no puedo hablar, ya me gustaría.

    Berlín, Mon Amour. <3

    concrete structure
    Pariser Platz, allá voy.
  • Hay que desinstalarse Instagram

    Hay que desinstalarse Instagram

    Hay que desinstalarse Instagram. No hoy, ayer. Yo ya lo hice, pero mucha gente cercana lo sigue usando y cuando me pasan algo me horrorizo por sistema. Lo que empezó como una red social para compartir fotos con filtros feos se ha convertido en una máquina de triturar autoestima, fomentar el narcisismo y venderte la ilusión de que todo el mundo está más bueno, más feliz y es más productivo que tú. Spoiler: no. Pero claro, cuando vives viendo vidas retocadas a golpe de algoritmo, el cerebro se lo traga. Y luego tú con tu cara de lunes y tu panza normal te crees defectuoso y sientes de todo menos paz. No es casualidad. Es negocio.

    Instagram no es sólo una app: es una fábrica de ansiedad con branding minimalista. Te vende a ti y te paga con una patada en los cojones a tu salud mental. Todo en ella está diseñado para que compares, compitas, consumas y te sientas un poco peor contigo mismo, justo lo suficiente como para que vuelvas a entrar. Y lo peor es que nos han hecho creer que el problema somos nosotros, por no “usar las redes con moderación”, como si la adicción no estuviera programada. Así que sí, desinstálatela. No para convertirte en un monje zen, sino para recuperar tu tiempo, tu atención y, con suerte, un poco de dignidad digital.