En 2003, Barbra Streisand demandó a un fotógrafo por publicar una foto aérea de su mansión en Malibú. La foto (que es la que está arriba) formaba parte de un archivo de 12.000 imágenes del litoral californiano para documentar la erosión costera. Antes de denunciar el asunto, la imagen había sido descargada exactamente seis veces. Dos de esas descargas las hizo el abogado de Streisand.
Después de la demanda y en el plazo de un mes, se descargó 420.000 veces.
Ése es el efecto Streisand, el fenómeno por el cual intentar suprimir, ocultar o censurar información garantiza que esa información se difunda masivamente. Cuanto más intentas que algo desaparezca, más visible se vuelve. Es la ley más predecible e ignorada de internet.
Funciona por la reactancia psicológica
Ya hablé en otro post de la reactancia psicológica, el impulso automático de resistir cuando crees que te quitan libertad. Te dicen que no hagas algo y automáticamente te entran ganas de hacer precisamente lo que te han prohibido. El efecto Streisand es reactancia psicológica aplicada a la información.
Cuando alguien intenta activamente suprimir algo, tu cerebro interpreta esa supresión como una señal. Si alguien con poder y recursos está gastando dinero y esfuerzo en que no veas algo, ese algo debe ser importante. Valioso. Peligroso. Revelador. La censura convierte información mundana en información urgente. Convierte una foto de una casa en una historia sobre el poder intentando ocultar algo. Y eso, para el cerebro humano, es irresistible.
Si no quieren que veas una foto, por algo será.
No es que la gente sea cotilla de cojones, que también. Es que evolutivamente estamos diseñados para prestar atención a lo que otros intentan ocultar. Si alguien esconde algo, probablemente hay una razón. Y saber esa razón puede ser importante para tu supervivencia.
En el paleolítico, ignorar lo que otros ocultaban podía costarte la vida. En internet, significa que vas a buscar la foto de la mansión de Streisand aunque nunca te hubiera importado lo más mínimo. No hace falta que lo hagas porque ya la he puesto yo.
Casos recientes que demuestran que nadie aprende
Lo mejor del efecto Streisand es que ocurre constantemente, a pesar de que cualquier asesor de comunicación decente debería haberlo explicado a sus clientes.
El Gobierno y Pegasus
Cuando el Gobierno intentó minimizar y gestionar discretamente el escándalo del espionaje con Pegasus a independentistas catalanes, el efecto inmediato fue convertir el tema en portada internacional durante semanas. Si hubieran gestionado la transparencia desde el principio, probablemente habría durado tres días en los titulares.
Vox y los medios
Vox ha demandado a varios medios por noticias que consideraba difamatorias. El resultado es que esas noticias alcanzaron audiencias mucho mayores de las que habrían tenido sin la demanda. Cada vez que Vox denuncia a alguien, ese alguien gana seguidores.
El intento de retirada de libros en colegios estadounidenses
Cada vez que los grupos ultras intentan retirar un libro de las bibliotecas escolares, ese libro se convierte en bestseller. Maus, El cuento de la criada, To Kill a Mockingbird… Prohibir un libro es la estrategia de marketing más efectiva que existe y no cuesta nada.
Por qué los políticos siguen cayendo en la misma trampa
Si el efecto Streisand es tan predecible, ¿por qué sigue pasando constantemente? ¿Por qué los políticos, las empresas y los famosos con asesores de comunicación bien pagados siguen cometiendo el mismo error una y otra vez? Posmira:
El pánico de control: Cuando alguien ve información comprometedora circulando, su instinto inmediato es suprimirla. Es una reacción emocional de control antes que una decisión estratégica racional. El miedo nubla el juicio y hace que la acción inmediata (eliminar, censurar, demandar) parezca mejor que la inacción.
La ilusión de que puedes hacer desaparecer algo de internet: Algunos todavía creen que si lo haces rápido puedes eliminar algo de internet antes de que se propague. Esto podía ser así en 1998. En 2025, con screenshots, archivos web, y miles de usuarios pendientes de exactamente este tipo de movimientos, es una fantasía.
El Streisand invertido: A veces el político o empresa sabe perfectamente que va a activar el efecto Streisand, pero prefiere ese resultado a dejar que la información circule sin su respuesta oficial. Es una táctica de daño controlado: “Si va a viralizarse de todas formas, prefiero que se viralice junto con mi desmentido.”
El ego: Francamente, algunas personas no soportan que exista información negativa sobre ellas circulando libremente, aunque sea irrelevante. Y actúan impulsivamente antes que estratégicamente.
El efecto Streisand como arma
El efecto Streisand no es solo un error que comete la gente. También puede usarse deliberadamente como arma.
Si quieres que algo se difunda masivamente, una estrategia efectiva es conseguir que alguien poderoso intente suprimirlo. Publica algo relativamente menor. Espera a que la parte afectada reaccione intentando eliminarlo. Y observa cómo ese intento de supresión convierte tu contenido en viral.
Greenpeace lo hace constantemente: cuando publica una acción contra una empresa y esa empresa amenaza con acciones legales, Greenpeace ha ganado. La amenaza legal es mejor publicidad que cualquier campaña que pudieran haber pagado.
Los periodistas de investigación también: publicar que “X empresa intentó impedirme publicar esta información” es el titular más efectivo que puedes escribir.
La paradoja de la transparencia
El efecto Streisand enseña algo contraintuitivo: en la era digital, la transparencia es mejor estrategia que el secreto incluso cuando tienes cosas que ocultar. No porque la transparencia sea moralmente superior (que también), sino porque matemáticamente funciona mejor.
Si tienes información comprometedora y la publicas tú antes de que la publiquen otros, controlas la narrativa. Puedes contextualizarla, explicarla, minimizar el daño. La historia dura un ciclo de noticias y desaparece.
Si intentas ocultarla y alguien la publica de todas formas (y en internet, siempre acaba publicándose de todas formas), no controlas nada. La narrativa la construyen otros. El intento de ocultación se convierte en parte de la historia, y generalmente la parte más dañina. Y la historia dura semanas en lugar de días.
En internet, el encubrimiento es siempre peor que el crimen.
Streisand ya ha aprendido la lección
Barbra Streisand lleva veinte años siendo el nombre asociado a uno de los errores de comunicación más predecibles y evitables de la era digital. Su abogado le costó no solo los honorarios, sino la fama permanente de haber protagonizado el caso más citado en cualquier manual de gestión de crisis.
Y aun así, cada semana hay un nuevo político, empresa o famoso cometiendo exactamente el mismo error.
Porque el miedo al control siempre gana sobre la lógica estratégica. Porque el instinto de suprimir es más fuerte que el conocimiento de que suprimir no funciona. Porque la reactancia psicológica afecta tanto a quien censura como a quien consume la información censurada.
Y porque, con el corazón en la mano, hay algo irresistiblemente humano en intentar esconder lo que nos avergüenza, aunque sepamos perfectamente que esconderlo lo va a hacer peor.
La próxima vez que alguien poderoso intente que no veas algo, ya sabes qué hacer: buscarlo inmediatamente. No porque seas rebelde. Sino porque tu cerebro asume que si alguien con recursos está gastando energía en ocultarlo, probablemente merece la pena verlo.
Y casi siempre tiene razón.
Referencias
- Jansen, B. (2008). The Streisand Effect. First Monday, 13(1).
- Brehm, J. W. (1966). A Theory of Psychological Reactance. Academic Press.
- Solove, D. J. (2007). The Future of Reputation: Gossip, Rumor, and Privacy on the Internet. Yale University Press.
