La semiótica de los HOYGAN

En general, el ser humano no está dispuesto a perder el tiempo escuchando o leyendo. Esta es una verdad universal.

Antecedentes

Me he puesto a estudiar psicología. No me voy a dedicar a eso, pero me mantiene entretenido durante las largas y duras noches del invierno danés. Podía haber elegido historia, historia del arte o chuminología que el resultado habría sido el mismo.

Pero he caído en la trampa del Maligno. En las trampas del Maligno, en plural.

Me registré en los grupos de Facebook de la universidad en la que estoy. Cada grupo con cienes y cienes y cienes de desconocidos. Ahora me llegan todo tipo de actualizaciones absurdas, sugerencias para que firme causas varias y conversaciones sobre el temario de gente que ni tiene comprensión lectora, ni aspira a tenerla.

No contento con haber sido débil resistiéndome a los grupos de Facebook, me di de alta en los grupos de Whatsapp.

El verdadero significado del JAJAJAJA y las n-interrogaciones

Ping. Mensaje entrante.

Oye, kmo se resuelve la 2???

Traducción: quiero saber qué tengo que hacer para resolver la segunda tarea del trabajo del mes de abri. Me entran ganas de decir lee la tarea o mira la ayuda, tía estúpida. Pero no, va y explico lo que hay que hacer. Y este ser responde.

No lo entiendo JAJAJAJAJAJAJA

Como si JAJAJAJA fuera el comodín de la llamada. ¿Qué significado tiene ese JAJAJAJA? ¿De verdad esa persona se ríe cuando no entiende algo? No. En un 85% de las ocasiones, JAJAJAJA significa escribe algo más corto, que solo con echarle una vista por encima a tu mensaje me da pereza leerlo. O también puede significar qué risa me da leer todo ese tocho. Ojo: para que un JAJAJAJA signifique esto tiene que tener cuatro sílabas o más.

Vuelvo a explicar el proceso usando otras palabras. Soy estúpido.

Pero el profe no dijo que había que hacerlo de otra manera??????

Las n-interrogaciones, es decir, un número superior a cinco signos de interrogación, significa estupor, pasmo, flipe. Entonces pienso: sí lo has entendido, sabes cómo hacerlo y me estás mareando. Y digo:

Bueno, entonces mejor que sigas sus instrucciones.

Respuesta:

Joder que borde eres no???

Pasmo. Y silencio. Añade.

mister simpatía

Cri, cri, cri.

Menos mal que no todo el mundo es como tu

Ahí no pude evitarlo y le envié un gif.

Haters Gonna Hate, el arma definitiva que desenmascara a los HOYGAN. Blancanieves es una apuesta segura.

A partir de ahí, la conversación pasó a ser una ristra de comentarios que pretendían expresar que relacionarse conmigo era irritante y yo añadí un gif tras otro: a cada mensaje suyo, un gif.

Yes, yes, un gif muy recomendado para desenmascarar a un HOYGAN.

El detector de HOYGANS definitivo: los GIF

Ante un gif, un gilipollas de internet puede reírse, quedarse en blanco o simplemente ignorarlo. Los gilipollas clásicos no entienden la violencia intrínseca de los gif porque para ellos, lo importante no es el acto comunicativo, sino otros factores, externos al acto de habla.

Los HOYGAN, sin embargo, a pesar de que pueda parecer lo contrario, no existirían sin un acto comunicativo concreto, es decir, el mensaje de socorro. Por lo tanto, los HOYGAN deben reaccionar ante cambios en el canal. Un HOYGAN se revuelve con cruel agresividad a un gif del tipo Haters Gonna Hate o Yes, Yes.

El HOYGAN de los grupos de WhatsApp ataca con vehemencia. Esta explosión siempre tiene que derivar en un juicio sobre la persona. Menos mal que no todo el mundo es como tú. Si todos fueran tan bordes… El mensaje suele ser el mismo, así que para desenmascarar a este tipo de HOYGAN siempre hay que acudir a los GIF que muestren a gente bailando, caminando con una sonrisa, bailando, etc.

¿Siguen existiendo los HOYGAN?

Sí, pero están adoptando otras formas, evolucionan. Darwinismo acelerado. Los HOYGAN más débiles desaparecen y mueren. Los más fuertes sobreviven. Algunas mutaciones hacen que la especie se haga más resistente a las amenazas externas, como los correctores ortográficos de los teléfonos inteligentes.

Los HOYGAN han cruzado el estrecho entre la interné y los teléfonos inteligentes.

Los HOYGAN de última generación están abandonando Facebook, Twitter, los foros, etc. de la interné con teclado físico y han entrado en WhatsApp. Desde un punto de vista taxonómico, los HOYGAN de los teléfonos inteligentes son los mismos de siempre, así que no hace falta crear un nuevo término porque pertenecen a la misma especie. ¿Por qué?

Decálogo para reconocer a un HOYGAN en los tiempos de WhatsApp

  1. Piden ayuda.
  2. La ortografía es pobre, aunque haya mejorado con los correctores ortográficos.
  3. Mala comprensión lectora.
  4. Tienen que cabrearse cuando no consiguen que otra persona haga lo que ellos necesitan. Este punto es difícil porque los HOYGAN no se distinguen de los gilipollas de toda la vida. Pero el criterio número 3 es muy útil ya que los gilipollas presentan cierto grado de comprensión lectora, mientras que ésta está totalmente ausente de los HOYGAN.
  5. La ley del mínimo esfuerzo.
  6. Están en funcionamiento las 24 horas del día, 7 días de la semana (a diferencia del gilipollas clásico, que suele descansar en horario laboral).
  7. Reaccionan ante un GIFcomo un gremlin a la luz del sol.
  8. Son como una plaga de langostas: arrasan una conversación, pasan a otra, a la que consumen, pasan a la siguiente, y así. Si tienes varios grupos relacionados y están en todos ellos, siempre aparecen con el mismo mensaje.
  9. Intentan suplir la pobreza expresiva con signos ortográficos, como las n-interrogaciones, siempre que estos signos sean grandes. Los pequeños (o sea, los puntos, las comas, los dos puntos, etc.) no sirven.
  10. Los emoji que usan pertenecen al siguiente grupo: 😂 😅 😜 😱 🤦‍♂️. Para contraatacar se recomendamos los que tienen significados más específicos, menos universales o más abstractos: 😐 💅🏼 🦑 💤 🈲. Un calamar a tiempo puede desarmar a nuestro HOYGAN más resistente.

Pero no os equivoquéis, HAMIJOS: los HOYGAN no se han extinguido.


Que levante la mano quien no haya caído en la trampa de los grupos de Whatsapp. Para que sea una trampa es necesario conocer a uno o dos de los miembros (máximo un 5% de conocidos de verdad, pueden ser amigos) y el resto tienen que ser desconocidos o conocidos de segundo grado, es decir: la mamá del mejor amiguito de tu hija, el asistente de la directora de recursos humanos, etc.


Importante, sobre la palabra “WhatsApp”

La Fundación del Español urgente dice, en resumen, que se debe usar WhatsApp, con ‘w’ y ‘a’ mayúsculas cuando nos referimos a la aplicación, y wasap cuando es un mensaje.

  • Envíamelo por WhatsApp.
  • Envíame un wasap.
  • Wasapéame.
  • Voy a wasapeárselo.
  • Wasapéamele.

Cómo no aprender una lengua extranjera

Hänsel und Gretel

¿Cuánto tiempo llevas estudiando inglés? ¿Estás hasta el coño o hasta los cojones de aprender listas de phrasal verbs que no te sirven para nada?

Las mamás y los papás de los chavales a los que enseño están en una situación parecida. Entre sollozos se acercan a mí y me preguntan qué pueden hacer para que los enanos aprendan alemán con menos dolor, sangre y palizas.

No hay una receta magistral, porque depende de la lengua que estés aprendiendo, de tu lengua materna, de tus conocimientos previos y de tus intereses, etc. El alemán es más fácil para un danés que para un español. Pero los españoles tienen menos problemas con el italiano que los holandeses. Para los dos es igual de inaccesible el mandarín (ese que sí existe, no como el chino). Pero para un tailandés, el mandarín no es nada del otro jueves.

Y además, no todas las lenguas se estudian de la misma forma en todas las etapas de la vida: lo que sirve para un adulto normalmente no funciona para un niño y al revés. Los niños no aprenden su primera lengua con listas de vocabulario. Aprenden a decir las cosas más inmediatas y necesarias. Mamá, papá, caca, no… y todos entendemos por qué el primer día del curso de alemán en la Escuela Oficial de Idiomas no nos enseñan a decir mamá pica culo.

No es fácil saber lo que funciona para todo el mundo, pero sí está claro qué métodos no suelen funcionar. Por ejemplo: no puedes esperar aprender una lengua si solo te dedicas a traducir. Millones de españoles han estudiado latín traduciendo y solo los raros saben hablarlo. Está claro que hacer traducciones con regularidad ayuda porque es una práctica ordenada y sostenida, no porque sea productivo. Es decir, que si todos los días traduces mil palabras, lo que estás haciendo no es aprendiendo de la traducción sino que estás haciendo ejercicios todos los días. Al final tienes que recordar palabras por necesidad. Por c*j*n*s. Me pasó a mí, que terminé sabiendo un huevo de tuning de BMW cuando todavía no tenía ni el carné de conducir. Aprenderías en la misma medida leyendo en voz alta todos los días durante media hora un artículo cualquiera de la Wikipedia.

Los cuentos infantiles no son la mejor lectura para aprender lenguas

Allá va otro clásico: me voy a comprar un libro de cuentos para niños en alemán, y así aprenderé un montón. De alemán, se entiende.

No.

Mentira.

A ver, están escritos para niños o para sus padres, seres privilegiados que tienen el alemán como primera lengua, no como lengua extranjera. Que estén pensados para un público infantil no implica que sean fáciles por su vocabulario o por su sintaxis, sino que la estructura de la narración permite a los niños sacar moralejas con facilidad y aplicar ciertos patrones morales a situaciones de la vida diaria. Pero no son la lectura más adecuada para aprender vocabulario. No lo son. De verdad.

Un botón de muestra. No he reinventado la rueda, he copiado el comienzo del primer cuento que me ha venido a la cabeza:

Erase una vez un leñador muy pobre que tenía dos hijos: un niño llamado Hansel, y una niña llamada Gretel, y que había contraídonuevamentematrimonio después de que la madre de los niños falleciera. El leñador quería mucho a sus hijos pero un día una terrible hambrunaasoló la región. Casi no tenían ya que comer y una noche la malvada esposa del leñador le dijo: “No podremos sobrevivir los cuatro otro invierno. Deberemos tomar mañana a los niños y llevarlos a la parte más profunda del bosque cuandosalgamos a trabajar. Les daremos un pedazo de pan a cada uno y luego los dejaremos allí para que ya no encuentren su camino de regreso a casa.”

Hänsel y Gretel, Versión de Wikisource. En negrita, he marcado las palabras y las estructuras que no sirven para nada. De hecho, estorban. ¿De verdad te sirve para algo la palabra malvada? ¿Y hambruna? He subrayado cuando salgamos porque cuando salimos mañana es comprensible para un hablante de lengua materna sin necesidad de meterse en berenjenales con el subjuntivo. Que sí, cuando llegues al B2 ya lo practicarás, pero hasta entonces, nada te impide usar el indicativo con cuando con sentido de futuro. Es decir, que cualquier español entendería una frase como cuando salgo mañana de trabajar voy al puticlub de la esquina sin usar el subjuntivo o el futuro simple como en cuando salga mañana iré al puticlub de la esquina.

Por cierto, la traducción al castellano me parece más difícil que el original en alemán. Qué cosas.

No digo que no haya que saber las palabras y las expresiones que he subrayado arriba, sino que no son útiles cuando uno está buscando la forma de adquirir vocabulario y fluidez. Cuando alguien ya tiene el nivel suficiente como para usar palabras de registros como hambruna o contraer matrimonio ya no es necesario aprender vocabulario porque es un proceso más o menos natural que se desarrolla con el uso de la lengua. O sea, que leñador es útil, pero solo si ya sabes pedir una paella sin gambas o ir al banco a reclamar unas tasas. A no ser que seas un leñador que no corta madera sino que se cuida para gustarle a otros leñadores.

Está de moda ser un leñador

Haz una prueba de nivel

Si no sabes si has alcanzado ese nivel, pregúntate lo siguiente:

  • ¿Podrías comprar un billete de tren en una máquina? ¿Entenderías todas las indicaciones de los carteles impresos donde se detallan todos los horarios?
  • ¿Irías a un dentista a que te hicieran una endodoncia?
  • ¿Podrías empadronarte?

Si puedes responder a las tres preguntas sin dudarlo, probablemente tengas un C1 y ya no necesitas aprender vocabulario, adquirir fluidez o repasar la gramática a no ser que estudies filología. Ya vendrá.

Si respondes que no, date por jodida/o. Todavía te queda un camino por delante. Tienes que aprender más palabras. Y tienes que hablar más rápido.

La clave está en el interés

¿Por qué te sacaste el carné de conducir? Para poder ir de un sitio a otro rápidamente sin tener que estar comprando bonometros, por ejemplo. Excepto para una proporción pequeña de los conductores, el resto del mundo nos sacamos el carné por razones diferentes a la de disfrutar de la conducción.

Aprender inglés es como sacarse el carné de conducir. Lo haces para ipoder acceder a un mejor puesto de trabajo, para poder irte de vacaciones a cualquier parte del mundo civilizado o, quién sabe, para poder leer a Hemingway sin traducir. Raros hay en todas partes. En definitiva, estudiar inglés es una tarea que no tiene beneficio en sí misma y eso hace todo mucho más difícil.

Leer cuentos desanima y el desaliento, junto con el aburrimiento, es el Enemigo con mayúsculas del aprendizaje de las lenguas extranjeras. Si estás leyendo un texto con palabros que no entiendes y tienes que ir cada línea tres veces al diccionario, si lo que lees no te sirve para tu vida diaria o si lo que lees ya sabes como termina, te vas a aburrir. Si te aburres, poco vocabulario vas a aprender. Por lo tanto, una de las claves es que lo que estás leyendo te interese. Por cualquier razón. Pero que te interese. Si te interesan Los tres cerditos, deja lo que estás haciendo y llama al 112.

[Nota: Hay que decir que lo de saber cómo termina sí puede ayudar, por ejemplo cuando eres tan friki que te sabes los diálogos de una película. Pero eso es otra historia.]

Uy, me han dicho que leer cosas que me interesen va a ayudarme mucho a aprender vocabulario. Pues voy a leerme “El Señor de los Anillos”, que me superencanta.

No. Precisamente, El Señor de los Anillos no es tan fácil como para andar leyéndoselo para aprender vocabulario. Prueba con otra cosa. Algo facilito y menos restrictivo. Bueno, quizá necesites practicar palabras de jergas específicas, como quebrada, batallón u orco.

Los cuentos infantiles no son obra del Demonio

Que quede claro: los libros para niños no son hijos de Belcebú ni nos va a dar el ébola por tocarlos. De hecho, leer libros para niños puede sernos útil para aprender. Pero hay que asegurarse de que no contengan palabras difíciles y de que no usen palabras y expresiones del siglo diecinueve, como tienen por costumbre muchas editoriales de cuentos en España. Porque al final no sabes si está hablando Bambi o Alfonso XII. De los cuentos modernísimos con títulos como Tito se tira peditos o ¿Por qué tengo dos mamás?, absténgome de hablar.

Yo aprendí mucho vocabulario inglés leyendo sobre cosas que me interesaban. O que necesitaba. ¿No dicen eso de que la necesidad es la madre del ingenio? Pues eso.

Y para los imperativos, el porno es lo mejor. Sigue, sigue, así, cómemer…O con el vídeo de abajo. Una hora de Manolo, cómeme el coño.

Una lengua en pañales


El gallinero anda revuelto con Cataluña y la lengua catalana es parte fundamental de toda esta movida. En los últimos meses he llegado a leer payasadas tremendas, como lo de la discriminación de los castellanoparlantes porque Zara rotule los precios así o asá y las reyertas sobre si el catalán es más antiguo que el castellano. De todas las estupideces respecto la cuestión catalana, este de la antigüedad de las lenguas entra en la categoría de pronóstico de problema cognitivo severo.

  • ¿El castellano es más antiguo que el catalán? No.
  • ¿El catalán es más antiguo que el castellano? No.
  • ¿Entonces ambos son igual de antiguos? No.
  • ¿Importa? No.
  • ¿Sabremos algún día la respuesta? Nunca.
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Telicidad y pronominales

Cuando los filólogos nos aburrimos, nos aburrimos a lot. Y cuando digo filólogo no me refiero a licenciado en filología sino a los que semos filólogos en body y soul, lo que no deja de ser un big coño para los que nos rodean y una cross para quienes lo sufrimos en meat propia. Arresulta de que estoy suscrito a una de esas listas de correo monotemáticas en las que la gente argumenta con buenos modos, cordialmente y aportando datos interesantes para unas discusiones de quitarse el sombrero, que también existen. Claro que hablamos de verbos, sintaxis y otras perversiones y de eso solo se puede hablar con gravedad y distingo: uno no puede comportarse cual verdulera (que yo me pregunto por qué tendrán tan mala fama las verduleras, cuando todo el mundo sabe que las peores son las de los puestos de salazones).

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La liquidación del IVA

Como sabéis, soy autónomo y los autónomos tienen que presentar papelitos cada dos por tres y como no tengo un duro para invertir en gestores, tengo que llevar la contabilidad yo solito… con la ayuda de Sihaya, a la que me referiré en lo sucesivo como Mi Contable porque hace las veces de tal y la pobre ha tenido, tiene (y sospecho que tendrá) que aguantar mis declaraciones en los próximos dos trimestres, por lo menos. Continuar leyendo «La liquidación del IVA»

Nunca seré copistero

Hale, ya casi hemos pasado la temporada navideña de este año y sigo vivo. Creía que no, pero lo conseguí. ¿Qué tal os ha ido? ¿Seguís vivos? ¿Cómo se presenta la cuesta de enero? ¿Muy cuesta? La mía, peor que escalar el K2. El tópico del mes: al mal tiempo, buen cara. Hm. No sé yo. Vale que no hay que ir muriéndose por los rincones, pero tampoco en plan juas, juas, juas, que me han tirado del trabajo, juas, juas, juas. Vale, sí, soy aficionado a los extremos.
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La familia cristiana

Dicen en EL PAÍS que la Archidiócesis de Madrid calcula que dos millones de personas han asistido a la manifestación a favor de la familia cristiana y contra el laicismo del gobierno. O ha ido toda la ciudad de Madrid, pero toda, o los 500 autocares iban muy llenos. Pues nada, con los millones y millones y millones de católicos que apoyan a Rouco y sus compinches, que la Iglesia pague IVA y demás impuestos, igual que yo me pago mi bono de 2000 abdominales en el gimnasio, ¡¿no te jode?!

"Leyes de mercado", de Richard Morgan

He terminado Leyes de mercado, de Richard Morgan –gracias, S. y S.–, en la edición de Gigamesh –ya sabéis: portadas horrorosas y líneas en Times que se hacen eternas– y lo recomiendo por segunda vez. Es rápido y fácil de leer y, además, no pude predecir cómo acababa hasta que leí las últimas páginas, lo que le agradezco de todo corazón. Ahora mismo acabo de pillarme Carbono alterado, del mismo autor, para empezarlo en cuanto me haya zampado el plato de arroz con pollo que me está esperando.

A la cárcel por la música

Lo de la ley tiene su mandanga. A Joan S. A., de Montgat, le van a enchironar la friolera de dos años y tiene que pagar 720 euros por un delito contra el medio ambiente que consistió, ni más ni menos, en molestar a sus vecinos poniendo la música a toda pastilla. La sentencia, la ha dictado el Tribunal Supremo, que ya es el colmo que haya llegado al Supremo.
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¡Gora San Fermín! ¿Gora?

Lo confieso: no me gustan los sanfermines. Cualquier fiesta, cualquiera, en la que la diversión gira en torno a los animales, me produce asco. Está claro que es sólo una parte de las celebraciones –la importante consiste en bailar, beber, conocer a gente y demás, como en todas–, pero aún así: yo eliminaría directamente cualquier festejo con animal por medio. Como en Denia, en la que, al parecer, es divertidisísimo que un toro se caiga al agua. ¡Uy!, carcajadas me entran sólo de pensarlo.
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